Entre los cientos de desaparecidos tras la devastadora riada de Nepal hay un número extraordinariamente elevado de extranjeros. No es casualidad. La zona arrasada se encuentra en uno de los principales corredores utilizados por turistas y peregrinos que viajan desde Nepal hacia el Tíbet y, especialmente, hacia el monte Kailash.
Las autoridades nepalíes llegaron a contabilizar 403 personas desaparecidas, entre ellas 341 extranjeros de 26 países, según Associated Press. Entre ellos había ciudadanos de India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y otros países.
El dato llama especialmente la atención porque la tragedia se ha producido lejos de Katmandú o de algunos de los grandes enclaves turísticos más conocidos de Nepal.
La explicación está en la geografía de la zona.
Una de las puertas terrestres hacia el Tíbet
El distrito nepalí de Rasuwa, uno de los más golpeados por la inundación, conecta Nepal con la región china del Tíbet.
La carretera que atraviesa localidades como Syapru Besi y Timure conduce hacia Gyirong, uno de los principales pasos terrestres entre ambos territorios.
Ese corredor es utilizado por turistas, comerciantes y peregrinos. Cuando la riada golpeó la zona, numerosos grupos se encontraban precisamente en tránsito hacia la frontera.
El monte Kailash atrae cada año a miles de peregrinos
Una parte importante de los extranjeros desaparecidos se dirigía al monte Kailash, situado en el Tíbet occidental.
La montaña tiene un enorme significado religioso. Es considerada sagrada por hindúes, budistas, jainistas y seguidores de la religión bön, por lo que atrae a peregrinos de distintos países, especialmente de India y de comunidades de la diáspora india.
Associated Press señala que 133 de los desaparecidos eran peregrinos indios que viajaban hacia el monte Kailash.
La peregrinación suele realizarse mediante viajes organizados que atraviesan Nepal antes de entrar en territorio tibetano.
Nepal funciona como punto de entrada para muchos viajes al Kailash
Katmandú es uno de los puntos desde los que parten rutas organizadas hacia el Tíbet.
Los viajeros se desplazan después por carretera hacia el norte, atravesando Rasuwa hasta alcanzar el paso fronterizo.
Eso explica que hubiera grupos completos de extranjeros alojados, viajando o esperando en localidades que han quedado directamente afectadas por la riada.
Las autoridades también buscan a ocho ciudadanos surcoreanos que trabajaban en un proyecto hidroeléctrico, por lo que no todos los extranjeros desaparecidos eran turistas.
Una tragedia internacional
La presencia de ciudadanos de tantos países ha convertido rápidamente la emergencia en un problema diplomático y consular.
India y China participan en las labores de asistencia y numerosos gobiernos tratan de localizar a sus nacionales. Entre los desaparecidos se han contabilizado ciudadanos estadounidenses, británicos, malasios, sudafricanos, australianos y neerlandeses, entre otras nacionalidades.
Las cifras siguen cambiando conforme los operadores turísticos, las autoridades y las familias consiguen contactar con viajeros que inicialmente figuraban como desaparecidos.
La tragedia ha afectado, por tanto, a una zona remota del Himalaya pero situada sobre una ruta internacional de turismo, comercio y peregrinación, lo que explica la elevada presencia de extranjeros entre las personas sin localizar.