Se cumplen 50 días de la guerra en Irán entre un frágil alto el fuego y negociaciones sin salida

Un conflicto marcado por la incertidumbre diplomática, la volatilidad en el estrecho de Ormuz y un frágil alto el fuego que mantiene en tensión a Oriente Próximo y a los mercados globales

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Buques militares en el estrecho de Ormuz Europa Press/Contacto/Iranian Army Office

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Se cumplen 50 días de la guerra en Irán. El fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo nuclear sentó las bases de una escalada bélica en Oriente Próximo cuyas consecuencias persisten hasta hoy. La contienda, que ha extendido sus brazos por toda la región, ha alterado mercados, ha disparado los precios de la gasolina y mantiene en vilo a centenares de miles de personas que sufren una crisis humanitaria sin precedentes en Líbano.

Israel concentra sus ataques en el sur de la región, según dice, para combatir a milicia chií Hezbolá. Ambos países han acordado un alto el fuego de dos semanas tras una ronda de contactos coordinada desde Washington. En este marco, Irán ha anunciado la reapertura mientras dura esa tregua del estrecho de Ormuz, un paso martítimo clave del Golfo Persa por el que transita cerca del 20% del crudo mundial y convertido el grueso de las negociaciones para las próximas semanas.

Ese gesto, que podría verse como un paso hacia la desescalada del conflicto, mantiene sin embargo expectante a los actores implicados, puesto que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que seguirá manteniendo su bloqueo naval a buques iraníes mientras Teherán y Washington no logren firmar un acuerdo para frenar la guerra.

Fuentes iraníes han confirmado a través de las agencias del país que la decisión del presidente estadounidense puede poner en jaque la reapertura del enclave marítimo. Pero el anuncio de Teherán contiene letra pequeña. El paso solo se mantendrá abierto para aquellos buques autorizados por la Guardia Revolucionaria iraní, con previo pago de tarifas.

Con todo, la fecha que pondrá punto y final al conflicto todavía es incierta, aunque se ha abierto la puerta a la diplomacia con gestos por parte de Irán que pueden interpretarse como un halo de aire fresco en un conflicto que ya se ha cobrado miles de vidas.

Trump, optimista, pero con todo en el aire

“En línea con el alto el fuego en el Líbano, se declara totalmente abierto el paso de todos los buques mercantes por el estrecho de Ormuz durante el resto del periodo de alto el fuego”. Así anunciaba en redes el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, la reapertura del estrecho de Ormuz.

Tras su declaración al mundo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplaudía la reapertura del corredor marítimo, “listo para el tránsito total”, según publicaba también en sus redes sociales. La noticia no solo ha sido celebrada por los principales implicados, también los mercados respiraban aliviados. El Ibex cerraba en un 2% al alza en consonancia con el resto de las bolsas europeas. El petróleo se desplomaba en la tarde del viernes, hundiéndose cerca de un 10%. 

Pero todo sigue en el aire. Trump por su parte ha dicho que espera alcanzar un acuerdo “en uno o dos días” que permita poner fin al conflicto abierto entre ambos países, según declaraciones realizadas en una entrevista con el medio digital Axios. Así, sostiene que las partes están avanzando hacia una posible reunión este fin de semana y que existe una ventana inmediata para cerrar un pacto.

Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se producen en un contexto de alto el fuego vigente hasta el próximo martes 21, acordado junto con Israel el pasado 8 de abril. Pese a ello, la Casa Blanca no descarta una nueva reunión en Islamabad (Pakistán) durante el fin de semana, aunque por el momento no ha sido confirmada oficialmente por ninguna de las partes. Pakistán, uno de los pocos países que mantiene relaciones diplomáticas tanto con EEUU como con Irán, se mantiene como mediador en el conflicto.

Irán advierte... una y otra vez

Pero la posición de Irán no es tan optimista. Una fuente oficial iraní citada por la agencia Reuters señala que todavía no se ha alcanzado ningún acuerdo sobre los aspectos clave del programa nuclear y que la continuidad de la apertura del estrecho de Ormuz estaría condicionada al cumplimiento por parte de Estados Unidos de los términos del alto el fuego.

En este contexto, la fuente advierte de que cualquier interpretación que no refleje este estado de las negociaciones constituye, según sus palabras, una “tergiversación de la situación”. En la tarde del viernes Irán avisó, no una sino dos veces: si Estados Unidos no retira el bloqueo naval, Teherán volverá a cerrar el estrecho. Así lo advirtió el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, aludiendo a “medidas recíprocas”.

El presidente del Líbano pide un marco de acuerdos permanentes

Mientras, el Ministerio de Sanidad libanés ha actualizado el balance de víctimas de los ataques israelíes registrados desde el 2 de marzo, elevando la cifra de fallecidos a al menos 2.294 personas, mientras que los heridos ascienden a 7.544. Las autoridades advierten de que el balance podría aumentar a medida que continúan las labores de rescate entre los escombros y los procesos de identificación mediante pruebas de ADN.

El presidente sidente libanés, Joseph Aoun, defiende la necesidad de que el alto el fuego alcanzado con Israel evolucione hacia “acuerdos permanentes”, a través de un mensaje en el que no precisa si esta hoja de ruta implica un futuro acuerdo de paz formal entre ambos países. 

En un discurso televisado, Aoun situó el viernes al país ante una “nueva fase” política y de seguridad, marcada por la transición desde un cese de hostilidades temporal hacia un marco estable que, según ha señalado, debe garantizar la soberanía libanesa, la unidad territorial y los derechos de su población. El mandatario ha agradecido el papel de Estados Unidos y de varios actores regionales en la consecución del alto el fuego.

“Hoy negociamos y decidimos por nosotros mismos”, afirmó Aoun, quien remarcó que el Líbano no debe volver a ser utilizado como escenario de confrontación entre potencias o actores armados.

Respuesta internacional, un clima de incertidumbre

En el plano internacional, los líderes europeos han celebrado el anuncio, aunque se mantienen cautos.  El primer ministro británico, Keir Starmer, ha señalado que una docena de países han comprometido ya contribuciones militares para una futura misión internacional destinada a garantizar la seguridad y la apertura del estrecho de Ormuz.

Starmer dice que la próxima semana Londres acogerá una conferencia de planificación militar, tras la reunión celebrada en París con la participación de decenas de países y organizaciones internacionales y bajo la coordinación del presidente francés, Emmanuel Macron. El objetivo del encuentro es definir el alcance operativo de una misión que se plantea como estrictamente defensiva.

En el mismo contexto, el canciller alemán, Friedrich Merz, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han expresado su disposición a contribuir a la misión en términos militares. Merz ha señalado que, una vez finalizadas las hostilidades, Alemania podría integrarse en un operativo internacional en la zona, siempre dentro de un marco multilateral.

El secretario general de la ONU, António Guterres, también ha valorado positivamente el anuncio de Irán, calificándolo como “un paso en la dirección correcta”, según ha expresado en la red social X.

Guterres ha reiterado que la posición de Naciones Unidas sigue siendo clara: es necesario avanzar hacia la restauración completa de los derechos y libertades internacionales de navegación en el estrecho, una de las rutas marítimas más estratégicas del comercio global.

Y en la misma línea pero en el plano nacional, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, califica como “una buena noticia” el anuncio de Irán, aunque ha advertido de que la situación sigue marcada por la incertidumbre y que aún existen “muchos interrogantes” sobre la implementación real de la medida. 

La incertidumbre que despierta el avance del conflicto para Albares es compartida para muchos de los líderes internacionales. También para los ciudadanos, y sobre todo para los habitantes de la región afectada, que se despiertan cada día desde hace 50 sin saber cómo amanecerá Oriente Próximo.