Un tribunal de Costa de Marfil ha impuesto la cadena perpetua a seis acusados por su implicación en el atentado contra un puesto de control en Kafolo, perpetrado en junio de 2020, mientras que otros 17 procesados han recibido penas de 20 años de prisión.
Las condenas se han dictado al término de un macrojuicio iniciado contra un centenar de sospechosos, de los cuales 45 acabaron siendo encausados por “actos de terrorismo” y otros cargos vinculados con el ataque, en el que murieron catorce militares marfileños.
La vista oral se ha desarrollado bajo fuertes medidas de seguridad y ha concluido con la absolución de catorce de los acusados, al considerarse que no existían elementos probatorios suficientes sobre su participación en el atentado, reivindicado por la Katiba Macina, un grupo armado asociado a la organización terrorista Al Qaeda.
Tras hacerse públicas las sentencias, la Fiscalía ha subrayado que el fallo refleja “la resiliencia del Estado de derecho” y ha rendido homenaje a los soldados fallecidos en la acción, según ha informado el portal marfileño de noticias Ivore Matin.
Este procedimiento está considerado el segundo más relevante en el país por delitos de terrorismo, solo por detrás del juicio por los ataques cometidos en marzo de 2016 en la localidad costera de Grand Bassam (sur), que dejaron cerca de 20 víctimas mortales y cuya autoría fue asumida por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
Aquel atentado fue ejecutado por al menos cuatro hombres armados con fusiles de asalto Kalashnikov en un complejo turístico muy frecuentado por occidentales en Grand Bassam, donde los atacantes irrumpieron en hasta tres hoteles antes de huir, abandonando granadas de mano y varios cargadores.
En relación con esos hechos, un tribunal condenó en diciembre de 2022 a cuatro personas a cadena perpetua por su participación en los ataques. Entre los sentenciados figuran el conductor del vehículo que trasladó a los terroristas, el propietario del inmueble en el que residían y dos individuos que habrían suministrado las armas al comando.
Otros siete procesados fueron igualmente condenados a cadena perpetua en rebeldía —al encontrarse huidos o detenidos en Malí y no estar bajo custodia de Costa de Marfil durante el juicio—, entre ellos Kounta Dalla y Ould Baba, considerados los dos ‘cerebros’ intelectuales de la operación terrorista.