El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado este domingo "respetar" a Libia, intentando contener la polémica generada por sus propias palabras del día anterior, cuando se refirió a Libia, Yemen, Somalia y Haití como "países de mierda" durante un mitin republicano en el que arremetió contra las propuestas migratorias del Partido Demócrata.
En ese acto de campaña celebrado el sábado en Georgia, en la recta final hacia las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre en Estados Unidos, Trump cargó contra el senador demócrata Jon Ossoff al asegurar que "(El senador demócrata) Jon Ossoff promovió personalmente un proyecto de ley para traer a oleadas de migrantes provenientes de países plagados de terrorismo, como Libia, Yemen, Haití y Somalia. ¿Recordáis cómo los llamé? Países de mierda".
Solo 24 horas después, el exmandatario y magnate ha tratado de matizar el alcance de sus afirmaciones, subrayando que su Gobierno "respeta al pueblo libio", al que ha descrito en redes sociales como "orgulloso, resiliente y hospitalario y merecedor de paz y prosperidad". En ese mismo mensaje ha puesto en valor la "asociación sólida y duradera en la lucha contra el terrorismo, fundamentada en nuestro éxito histórico conjunto al derrotar a Estado Islámico en Libia", y ha elogiado "los sacrificios que los valientes libios hicieron luchando contra Estado Islámico, el enemigo común de nuestros dos pueblos".
Pese a estas palabras conciliadoras, Trump ha insistido en que "Libia no puede seguir siendo un corredor para la migración ilegal", una situación que, según ha recalcado, "debe terminar ahora".
En su comunicado ha incluido también un mensaje político interno sobre la situación del país norteafricano, escindido entre el Gobierno de Trípoli, reconocido internacionalmente, y las autoridades del este, enfrentadas desde la guerra civil desencadenada tras la muerte en 2011 del dirigente libio Muamar Gadafi. Trump ha llamado a la reunificación del país y de sus instituciones.
Así, ha subrayado que "Estados Unidos mantiene un firme compromiso con el fortalecimiento de nuestra relación bilateral, el apoyo a la tan esperada unificación de Libia y de sus instituciones, y el respaldo al pueblo libio en su transición hacia unas elecciones nacionales exitosas (...) ¡Quiero que se unan, recuperen su soberanía y alcancen el futuro pacífico y próspero que merecen!", ha remarcado.
Reacción unánime en Libia contra las palabras de Trump
Las distintas facciones libias han coincidido, sin embargo, en su rechazo frontal a las declaraciones del expresidente estadounidense. Tanto el Ejecutivo asentado en Trípoli como el Consejo Presidencial y las autoridades rivales de Bengasi han condenado sus comentarios, entre ellas figuras destacadas como Sadam Haftar, hijo del mariscal Jalifa Haftar y 'número dos' de las fuerzas afines al mando del este.
La respuesta más contundente ha llegado del Ministerio de Exteriores del Gobierno de Trípoli, que ha citado a la encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Libia, Inga Heemink, en la sede ministerial "con el fin de transmitir su protesta ante las declaraciones ofensivas dirigidas contra Libia y su pueblo, así como para entregarle una nota oficial de protesta en la que se solicita una aclaración formal sobre dichas declaraciones y la adopción de medidas correctivas para subsanar la ofensa causada", según el comunicado difundido por la propia cartera.
En ese texto, el Ministerio recalca que "El Ministerio reafirma que el Estado de Libia, en su calidad de Estado soberano, rechaza cualquier declaración que menoscabe la dignidad de su pueblo o su reputación, o que involucre a Libia y a sus ciudadanos en disputas electorales y cálculos políticos internos".
El gobierno del este marca una línea roja
Desde Bengasi, el gobierno paralelo ha publicado una nota en la que "expresa su rechazo absoluto, su condena y su enérgica denuncia" de las palabras de Trump, que considera "una violación inaceptable de las exigencias de responsabilidad política y diplomática, así como del respeto debido a la soberanía de las naciones".
El primer ministro designado por las autoridades orientales, Osama Saad Hamad, ha advertido de que "La dignidad de su pueblo constituye una 'línea roja' que no permitiremos que nadie traspase, sin importar el origen del insulto ni el cargo que ocupe el responsable", y ha defendido que "Libia es una nación demasiado grande como para ser reducida a comentarios pasajeros o convertida en objeto de burla en el marco de disputas electorales".
Hamad ha calificado además de "irónico que tales insultos provengan del presidente de un estado relativamente joven en términos históricos, fundado a través de sucesivas oleadas de migración de diversos pueblos, cuando van dirigidos a una nación cuyas civilizaciones remontan sus raíces a miles de años".
En consecuencia, el Ejecutivo del este sostiene en su declaración que "En consecuencia, el Gobierno libio insta a Donald Trump a retractarse inequívocamente de sus declaraciones ofensivas y a presentar una disculpa formal y explícita ante el Estado y el pueblo de Libia, acorde con la gravedad del agravio y con las exigencias de respeto mutuo entre las naciones", reivindicando esta petición como "un derecho soberano y nacional al que no es posible renunciar ni eludir". "Libia respeta a todos, pero no tolera insultos de nadie", añade el comunicado, que subraya que "ofrecer disculpas por un insulto es una responsabilidad, y retractarse de tales declaraciones resulta imperativo".
En paralelo, Sadam Haftar ha definido las palabras del exmandatario como "ofensivas (...), censurables e inaceptables". "Ni los debates electorales ni las consideraciones políticas internas pueden justificar que se insulte a países y pueblos o se menoscabe su dignidad", ha señalado en un mensaje en redes sociales en el que recuerda que "Libia es un Estado independiente y soberano, y su dignidad nacional está por encima de cualquier otra consideración". "No podemos aceptar que sea objeto de abusos o menosprecio bajo ninguna circunstancia ni con ninguna justificación política", ha zanjado.
El Consejo Presidencial exige disculpas y rectificación
El Consejo Presidencial libio se ha sumado también a la condena y ha rechazado "categóricamente" las manifestaciones de Trump, calificándolas de "una transgresión inaceptable y una afrenta a la dignidad de una nación que no tolerará ser tratada con desprecio ni utilizada como moneda de cambio para fines políticos, independientemente de su origen o de la motivación que las impulse".
El órgano colegiado ha recordado que "Si bien el Consejo Presidencial reconoce la larga relación existente entre Libia y los Estados Unidos, sostiene que la amistad entre naciones solo puede mantenerse mediante el respeto mutuo", y ha explicado que ha ordenado a Exteriores "para que convoque al jefe de la misión diplomática de los Estados Unidos en Libia, a fin de transmitir una protesta formal y clara respecto a estas declaraciones".
Por último, el Consejo ha precisado que "seguirá abordando este asunto a través de los canales diplomáticos" de acuerdo con "sus responsabilidades nacionales" y las normas del Derecho Internacional, con el objetivo de "obtener una disculpa explícita, una rectificación de lo sucedido y el restablecimiento del respeto mutuo que debe regir las relaciones entre ambos países".