Brasil es capaz de conocer al ganador de sus elecciones presidenciales en unas horas gracias a un sistema de votación y escrutinio electrónico que comenzó a implantarse en 1996 y alcanzó a todo el electorado en 2000. Su funcionamiento combina el recuento en cada urna con la transmisión y suma de los resultados bajo la supervisión de la justicia electoral.
La rapidez tiene un precedente concreto: en la segunda vuelta presidencial de 2022, el Tribunal Superior Electoral (TSE) consideró elegido a Luiz Inácio Lula da Silva a las 19.56, hora de Brasilia, con el 98,91% de las urnas escrutadas. Habían transcurrido dos horas y 56 minutos desde el cierre previsto de la votación, a las 17.00.
Cómo se cuentan los votos en Brasil
El proceso comienza en las urnas electrónicas que utilizan los ciudadanos para votar. Estas máquinas funcionan sin conexión a internet y registran los sufragios emitidos en cada sección electoral, equivalente a la unidad de votación de una mesa.
Una vez concluida la votación, cada equipo realiza el escrutinio y genera el denominado Boletim de Urna. Este documento recoge los votos obtenidos por cada candidato, los blancos y los nulos, además de información sobre el número de electores inscritos y la participación.
El acta se imprime y una copia debe quedar expuesta en un lugar visible de la sección electoral. De esta manera, el resultado de cada urna puede consultarse antes de compararlo con los datos incorporados al cómputo general.
Del resultado de cada urna a la suma nacional
Tras el escrutinio de cada máquina comienza la transmisión de los archivos a la justicia electoral. Los datos están firmados digitalmente y cifrados, y pasan por comprobaciones de autenticidad, integridad y consistencia antes de sumarse.
Esta segunda fase recibe el nombre de totalização. Consiste en reunir los resultados que ya ha calculado cada urna y agregarlos para obtener el resultado electoral. La publicación se actualiza conforme se reciben y procesan los archivos de las distintas secciones.
La transmisión también debe adaptarse a las dimensiones y la geografía de Brasil. En localidades de difícil acceso, como determinadas comunidades ribereñas y aldeas indígenas, los resultados pueden enviarse mediante conexiones por satélite.
Desde cuándo utiliza Brasil las urnas electrónicas
La implantación de las urnas electrónicas fue progresiva. Se estrenaron en las elecciones municipales de 1996, cuando llegaron aproximadamente a un tercio del electorado. Su utilización se amplió en las elecciones generales de 1998.
En las municipales de 2000, la votación electrónica alcanzó por primera vez a la totalidad del electorado nacional. Por tanto, el sistema cumple tres décadas desde su estreno en 2026, aunque durante ese tiempo se han renovado los equipos y desarrollado sus mecanismos tecnológicos.
Cuánto tarda en conocerse el ganador
El escrutinio electrónico permite disponer de resultados durante la misma noche electoral. En 2022, el TSE consideró matemáticamente resuelta la victoria de Lula a las 19.56, cuando todavía quedaban urnas por incorporar. La suma del 100% de las secciones terminó a las 00.18 del día siguiente, hora de Brasilia: siete horas y 18 minutos después del cierre previsto. Conocer al ganador y completar el escrutinio son, por tanto, dos momentos distintos.
La rapidez procede de que cada máquina entrega el resultado de su sección al finalizar la votación. Después, el tiempo necesario depende de la recepción, las comprobaciones y la incorporación de esas actas al total nacional.
Por qué puede cambiar el candidato que va en cabeza
Los resultados parciales reflejan las secciones cuyos datos ya se han incorporado. Como los archivos llegan en momentos diferentes y el apoyo electoral varía entre territorios, el liderazgo puede cambiar durante el escrutinio.
Los primeros porcentajes deben interpretarse como un resultado provisional de las urnas recibidas hasta ese momento. El propio TSE permite consultar cómo evoluciona la suma por territorios y comparar las actas de cada sección con los datos publicados.