El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido contra el jefe de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, al que, según sostiene, habría que someter a un proceso de 'impeachment' o juicio político por sus declaraciones sobre el reciente fallo del Tribunal Supremo. El alto tribunal anuló el miércoles el mapa electoral del estado de Luisiana que aseguraba la representación del voto de la población negra, una resolución que tres de los nueve jueces calificaron en su opinión discrepante como "demolición" de la Ley de Derechos al Voto.
"Hakeem Jeffries, un individuo con bajo coeficiente intelectual, dijo que nuestro Tribunal Supremo es 'ilegítimo'. Después de decir algo así, ¿no debería ser sometido a un proceso de impeachment?", ha planteado el mandatario en un mensaje difundido en redes sociales.
Trump ha recordado a continuación que él mismo fue objeto de un juicio político "por una llamada telefónica perfecta", en referencia a la conversación con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, tras la victoria electoral de su partido en 2019. En esa llamada, según la transcripción hecha pública por la Casa Blanca a instancias del Congreso, Trump pidió a Zelenski que le hiciera un favor y le instó a que la Fiscalía General ucraniana investigara a Hunter Biden, hijo del entonces exvicepresidente Joe Biden.
El exmandatario también podría estar aludiendo a la conversación telefónica que mantuvo en 2021 con el secretario de Estado de Georgia, en la que le presionó para que le "buscara" alrededor de un millar de votos con el objetivo de revertir el resultado electoral en ese estado, unos comicios que perdió frente a Biden y cuyos resultados sigue rechazando alegando fraude.
En este contexto, Trump ha interpelado a los legisladores republicanos preguntando "dónde están" y por qué "no ponen esto (el impeachment a Jeffries) en marcha", advirtiendo de que, de no hacerlo, los demócratas "le harán lo mismo" a él.
Sin embargo, la viabilidad jurídica de un juicio político contra miembros del Congreso no es tan evidente como en el caso de un presidente. La Constitución anotada del propio Congreso establece que "el presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de Estados Unidos serán destituidos de sus cargos en caso de ser sometidos a un proceso de impeachment y declarados culpables de traición, soborno u otros delitos graves y faltas".
Las notas explicativas del Congreso recuerdan que ha habido procesos de impeachment contra jueces federales y responsables de departamentos de rango ministerial, pero señalan que "no está claro hasta qué punto este principio se extiende a los demás niveles de la burocracia federal". Añaden además que "la estructura de la Constitución y la práctica histórica indican que el juicio político probablemente no se aplica a los miembros del Congreso", dado que no son considerados funcionarios, no son designados por el presidente y pueden ser apartados de su escaño "por otros medios explícitamente previstos".
Al margen de la discusión legal sobre la figura del impeachment, la reacción de Trump llega después de que Jeffries tildara de "inaceptable" la decisión del Tribunal Supremo de declarar inconstitucional, por una mayoría de seis jueces frente a tres, el mapa electoral de Luisiana que protegía el peso del voto de la comunidad negra de cara a las elecciones de medio mandato o 'midterms', previstas para principios de noviembre.
La opinión mayoritaria del tribunal, redactada por el magistrado Samuel Alito, describió la resolución como una "actualización" del marco interpretativo aplicado durante décadas a los casos relativos a la Ley de Derechos al Voto. Por el contrario, los jueces de tendencia liberal, en su voto particular, denunciaron el dictamen como una "demolición" de dicha norma.