Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que modifica las recomendaciones federales de vacunación infantil en Estados Unidos y reduce a 11 el grupo de vacunas consideradas de referencia para todos los niños. La medida llega mientras el país afronta un fuerte repunte del sarampión y después de varios meses de cambios en la política de inmunización impulsados por la Administración.
La nueva clasificación mantiene como vacunas recomendadas para todos los niños las destinadas a prevenir el sarampión, las paperas, la rubéola, la poliomielitis, la tosferina, el tétanos, la difteria, la enfermedad por Haemophilus influenzae tipo B, la enfermedad neumocócica, el virus del papiloma humano y la varicela. Otras inmunizaciones pasan a quedar dirigidas a determinados grupos de riesgo o a depender de una decisión clínica compartida entre médicos y familias. La Administración sostiene que las vacunas siguen disponibles y cubiertas por los seguros sin copago.
La orden introduce además un cambio en la administración de la vacuna triple vírica. Trump pide que, cuando estén disponibles, las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola se administren por separado y en visitas médicas distintas, en lugar de utilizar la combinación MMR que se emplea actualmente. El objetivo declarado por la Casa Blanca es aumentar la capacidad de decisión de los padres y adaptar el calendario estadounidense a lo que considera prácticas de otros países desarrollados.
El sarampión vuelve a ganar terreno
La decisión coincide con un aumento muy significativo de los casos de sarampión en Estados Unidos. Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que el país ya había superado en 2026 los casos registrados durante todo 2025, según las cifras más recientes difundidas en el marco de la información disponible sobre el brote. Reuters situó el balance en 2.465 casos confirmados en 2026 en su información del 10 de agosto.
El deterioro de la cobertura de vacunación es uno de los elementos que los propios CDC señalan al analizar la evolución del sarampión. La cobertura de la vacuna MMR entre los niños de educación infantil pasó del 95,2 % en el curso 2019-2020 al 92,5 % en 2024-2025. Los CDC estimaron que unos 286.000 niños de kindergarten quedaron en situación de riesgo durante ese último curso.
La agencia estadounidense recuerda que el sarampión es una enfermedad extremadamente contagiosa y que los brotes pueden propagarse rápidamente cuando el virus llega a comunidades con bolsas de población sin vacunar. Estados Unidos declaró eliminado el sarampión en 2000, aunque desde entonces se han producido nuevos brotes, en buena medida relacionados con casos importados y con comunidades con una cobertura de vacunación insuficiente.
Un cambio que comenzó meses atrás
La modificación no se ha producido de forma repentina. En diciembre de 2025, Trump ya ordenó al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y a los CDC revisar el calendario estadounidense y compararlo con las recomendaciones de otros países desarrollados. La Casa Blanca justificó entonces el proceso por la necesidad de revisar qué vacunas debían formar parte del grupo recomendado para todos los niños.
En mayo de 2026, el presidente firmó otra orden ejecutiva que convirtió esa revisión en un proceso formal. El documento establecía que el calendario debía alinearse con la evidencia científica y las prácticas de países considerados comparables por la Administración, al tiempo que se mantenía el acceso a las vacunas disponibles.
El HHS anunció posteriormente una clasificación en tres categorías: vacunas recomendadas para todos los niños, vacunas indicadas para determinados grupos de riesgo y vacunas cuya utilización dependería de una decisión clínica compartida. El nuevo marco redujo el número de inmunizaciones incluidas en la primera categoría respecto al calendario que estaba vigente al final de 2024.