El terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido Colombia este lunes llega apenas unas semanas después del devastador doblete sísmico de Venezuela, donde dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 separados por solo 39 segundos terminaron provocando una de las mayores catástrofes naturales recientes de Sudamérica. Aunque las magnitudes son comparables, los primeros balances muestran escenarios muy diferentes.
En Colombia, el movimiento ha tenido su epicentro en San José del Palmar, en Chocó, y ha provocado graves daños en ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y Manizales. Las autoridades continúan evaluando edificios, atendiendo a personas heridas y buscando posibles atrapados. En Venezuela, en cambio, la combinación de dos terremotos consecutivos y muy superficiales desencadenó una destrucción masiva que, casi un mes después, ya superaba los 5.000 fallecidos.
Una magnitud casi idéntica
Sobre el papel, los tres movimientos pertenecen a una categoría similar. El terremoto colombiano ha alcanzado una magnitud de 7,4, mientras que los dos que golpearon Venezuela el pasado 24 de junio fueron de 7,2 y 7,5.
Pero la magnitud no determina por sí sola el nivel de destrucción.
En Venezuela se produjo un fenómeno especialmente poco frecuente: un "doblete" sísmico, es decir, dos terremotos de tamaño similar ocurridos casi en el mismo lugar y en un intervalo temporal extremadamente corto. El primero, de magnitud 7,2, fue seguido apenas 39 segundos después por otro de 7,5.
Eso hizo que edificios e infraestructuras golpeados por el primer movimiento tuvieran prácticamente ninguna oportunidad de estabilizarse antes de recibir una segunda sacudida todavía más fuerte.
La profundidad marca una diferencia decisiva
Una de las principales diferencias conocidas entre ambos episodios está bajo tierra.
Los terremotos venezolanos fueron muy superficiales. Según el USGS, el primero tuvo una profundidad aproximada de 22 kilómetros y el segundo de apenas 10 kilómetros.
El terremoto colombiano se ha producido bastante más profundamente. Las estimaciones difundidas durante las primeras horas han sido revisadas, aunque las fuentes coinciden en situarlo a varias decenas de kilómetros bajo la superficie. Associated Press recoge una profundidad de unos 107 kilómetros; el Servicio Geológico Colombiano ha ido revisando sus parámetros durante la jornada.
Esta diferencia es relevante porque, en términos generales, un terremoto superficial puede transmitir una sacudida mucho más intensa a las zonas próximas al epicentro que otro de magnitud semejante originado a mayor profundidad.
En el caso colombiano, la mayor profundidad también contribuye a explicar que el movimiento haya podido sentirse en una extensión geográfica enorme, desde Bogotá y Medellín hasta Ecuador.
Venezuela sufrió dos golpes en menos de un minuto
La secuencia venezolana fue especialmente destructiva por la combinación de magnitud, poca profundidad y proximidad temporal.
Los dos terremotos se produjeron en la costa norte, cerca de Morón, en una zona vinculada al límite entre las placas del Caribe y Sudamericana. El segundo movimiento, de magnitud 7,5, llegó cuando los edificios ya habían sufrido la primera sacudida.
La Guaira se convirtió en una de las zonas más afectadas. Edificios completos colapsaron, se produjeron cortes eléctricos, el principal aeropuerto del país tuvo que cerrar temporalmente y miles de personas quedaron atrapadas o desaparecidas durante las primeras jornadas.
El balance continuó creciendo durante semanas. A mediados de julio, las autoridades venezolanas ya contabilizaban más de 5.000 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 personas sin vivienda. Además, 856 edificios habían resultado dañados y 190 habían colapsado completamente.
Colombia sigue evaluando los daños
En Colombia todavía es demasiado pronto para establecer una comparación definitiva en términos de víctimas.
El terremoto ha provocado serios daños estructurales. En Cali se han producido derrumbes con personas atrapadas, mientras que en Quibdó la gobernadora de Chocó ha informado de heridos y daños graves. También se han documentado colapsos en Pereira y la caída de parte de una torre de la catedral de Manizales.
El presidente Abelardo de la Espriella ha asumido directamente la coordinación de la emergencia y ha anunciado la instalación de un Puesto de Mando Unificado en San José del Palmar.
Por ahora, no existe un balance comparable al de Venezuela, y las autoridades colombianas continúan realizando inspecciones, rescates y evaluaciones.
Dos escenarios sísmicos distintos
Hay además una diferencia tectónica importante.
El doble terremoto venezolano fue consecuencia de un movimiento de deslizamiento lateral en fallas próximas al límite entre las placas Caribe y Sudamericana, según el USGS.
Colombia se encuentra, por su parte, en una región tectónicamente muy compleja donde interactúan las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, además de numerosos sistemas de fallas continentales. Por eso registra actividad sísmica con mucha mayor frecuencia. El terremoto de este lunes se ha producido en el occidente colombiano, en una de las áreas de mayor actividad sísmica del país.
La magnitud no basta para medir una catástrofe
La comparación entre ambos episodios permite entender por qué dos terremotos con magnitudes similares pueden producir consecuencias radicalmente distintas.
Venezuela sufrió dos grandes movimientos separados por menos de un minuto, ambos muy superficiales y cerca de áreas densamente pobladas. Colombia ha registrado por ahora un único terremoto principal, de magnitud comparable pero considerablemente más profundo.
A ello se añaden otros factores que solo podrán analizarse cuando exista un balance definitivo: la calidad y antigüedad de las construcciones, la distancia de las ciudades al epicentro, la duración de la sacudida, la geología local y la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia.
Por eso, un 7,4 no equivale automáticamente a otro 7,4. La magnitud informa de la energía liberada, pero el nivel de destrucción depende de cómo, dónde y a qué profundidad se libera esa energía.
Apenas unas semanas separan ambos acontecimientos. Venezuela continúa todavía afrontando las consecuencias de una tragedia que ha dejado miles de muertos y decenas de miles de damnificados, mientras Colombia comienza ahora a medir el alcance real de su propio terremoto.