Sumar ha solicitado al Gobierno que detalle las emisiones contaminantes derivadas de las actividades de las Fuerzas Armadas y le urge a poner en marcha un plan específico dentro del Ejército para rebajarlas de forma progresiva.
Así lo plantean los diputados del grupo plurinacional en el Congreso Júlia Boada, Laura Vergara y Félix Alonso mediante una batería de preguntas parlamentarias dirigidas al Ejecutivo, en las que reclaman aclarar si el Gobierno tiene previsto difundir información sobre las emisiones “militares”, tal y como contempla el Acuerdo de París.
En sus escritos, interpelan al Ejecutivo con cuestiones como “¿Considera que el sector militar debe contribuir a la consecución de reducción de emisiones y alcanzar la neutralidad climática en 2050? (....) ¿El Gobierno impulsará, en el marco de la COP31, la inclusión de las Fuerzas Armadas en los objetivos climáticos de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC)?”.
Los tres representantes de Sumar sostienen que la descarbonización del conjunto de sectores económicos es clave para cumplir los compromisos climáticos de España, y que de ese esfuerzo “no pueden quedar exentas” ni la industria militar ni las Fuerzas Armadas.
En este sentido, advierten de que “las emisiones del sector militar, tanto las directas (consumo energético de las bases y consumo de combustibles fósiles de los vehículos militares terrestres, barcos y aeronaves) como las indirectas (producción de armas, de equipamiento militar y cadena de suministro militar) es muy elevado, aunque la opacidad del sector, impide tener una información clara”.
También apuntan que otros elementos vinculados al ámbito castrense generan un “alto grado de emisiones o de impacto en el medio ambiente”, como los campos de maniobras y fincas militares, que calculan que representan entre el 1 y el 6% de la superficie terrestre, además de los residuos derivados del uso de municiones.
Recuerdan igualmente que, aunque Estados Unidos presionó durante años para excluir las actividades militares de los acuerdos climáticos, el pacto alcanzado en 2015 en París eliminó esa excepción, si bien deja en manos de cada país la decisión de informar de forma voluntaria sobre las emisiones contaminantes procedentes del sector militar.
Estudios sobre el impacto climático del sector militar
En sus argumentos citan el informe “Under the Radar”, que calcula que las emisiones del sector militar en la Unión Europea superan los 24 millones de toneladas de CO2, una cifra similar a las emisiones anuales de países como Croacia, Eslovenia o Lituania.
Mencionan asimismo el estudio “El clima bajo fuego cruzado”, elaborado por Transnational Institute, Stop Wapenhandel y Tipping Point, que sitúa la huella de carbono militar total de la OTAN en un aumento desde 196 millones de toneladas de CO2 en 2021 hasta 226 millones de toneladas de CO2 en 2023, en paralelo al incremento del gasto militar a escala global.
Para los diputados de Sumar, “el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050 necesita conocer cuál es el valor de las emisiones en el ámbito militar. Es necesario que las Fuerzas Armadas y la industria militar compartan el esfuerzo de reducción de emisiones que se exige al resto de sectores económicos”, concluyen en sus iniciativas parlamentarias.