La tensión vuelve a escalar en torno al estrecho de Ormuz. Irán ha reactivado este sábado las restricciones al tránsito marítimo después de haber relajado temporalmente los controles, en un nuevo pulso con Estados Unidos a pocos días de que expire el alto el fuego vigente desde el 8 de abril.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump ha defendido que mantiene “excelentes conversaciones” con Teherán y que los contactos marchan “muy bien”, pese al deterioro del clima regional.
Ormuz, epicentro de la crisis
El Gobierno iraní sostiene que Washington ha incumplido la tregua al mantener el bloqueo naval en la zona, mientras la Administración estadounidense acusa a la República Islámica de intentar usar Ormuz como herramienta de presión.
El estrecho de Ormuz sigue siendo una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. Por ese corredor circula una parte clave del comercio mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier alteración tiene efecto inmediato sobre mercados, transporte y suministro global.
Trump ha restado importancia al movimiento iraní y ha asegurado que parte del tráfico marítimo ya se está desviando hacia puertos estadounidenses, especialmente en Texas y Louisiana.
El actual alto el fuego concluye el próximo miércoles y ninguna de las dos partes ha confirmado todavía una prórroga. Mientras Washington busca una nueva ronda de contactos diplomáticos, Teherán mantiene silencio oficial.
La tregua sigue viva, pero cada movimiento en Ormuz recuerda que la crisis continúa abierta.