IU celebra 40 años: origen en el movimiento contra la OTAN y defensa de la unidad de la izquierda

IU cumple 40 años reivindicando su origen anti-OTAN, su papel en la izquierda española y la necesidad de nuevas alianzas y convergencias.

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XIII Asamblea de IU. IU

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Izquierda Unida (IU) celebra el 40 aniversario de su creación, surgida al calor de las movilizaciones contra la OTAN en el referéndum de permanencia de 1986, en un momento en el que de nuevo la izquierda atraviesa un proceso de reconfiguración y debate sobre la conveniencia de la unidad electoral.

A lo largo de estas cuatro décadas, IU ha vivido etapas muy distintas: fue la principal referencia a la izquierda del PSOE durante más de veinte años, alcanzando en solitario un máximo de 21 diputados en las generales de 1996, para después rozar el hundimiento electoral con solo dos escaños en 2008.

Más tarde tuvo que encajar la irrupción de nuevas fuerzas que le desplazaron como actor dominante, primero con la aparición de Podemos en 2015 y después con Sumar en 2023, con quienes logró articular acuerdos de coalición que le permitieron formar parte de Gobiernos de coalición en ambas etapas.

En estos 40 años, que IU conmemorará este sábado con un acto en Madrid, la organización ha estado encabezada sucesivamente por Gerardo Iglesias, Julio Anguita, Gaspar Llamazares, Cayo Lara, Alberto Garzón y, en la actualidad, Antonio Maíllo.

Hoy IU dirige el Ministerio de Juventud e Infancia, con Sira Rego al frente, mantiene representación en el Congreso y en siete parlamentos autonómicos, aunque su mayor peso se concentra en el ámbito local, donde suma 1.678 concejales. En cuanto a la militancia, cuenta con unos 16.500 afiliados y alrededor de 58.000 simpatizantes sin cuota.

Su historia también ha estado marcada por tensiones internas, como la división en torno a la votación del tratado de Maastricht o la desfederalización de la antigua federación madrileña, además de otras crisis y la marcha de algunos cuadros hacia el PSOE.

“Imprescindibles” para la izquierda y dique frente a las derechas

Esta misma semana, Maíllo defendía en una carta a la militancia que IU seguía siendo "imprescindible" para la izquierda, más aún cuando "el mundo vuelve a asomarse a lógicas de guerra", y expresaba su agradecimiento a quienes han pasado por la organización en las etapas fáciles y en las difíciles.

A su vez, Gaspar Llamazares ha señalado a Europa Press que, si IU no existiera, "habría que inventarla" por su papel a la hora de frenar las "políticas más conservadoras del PSOE", y sobre todo de la derecha. También ha destacado que han sido el "alma" de iniciativas solidarias con Palestina o de las protestas contra la guerra de Irak en 2003, bajo el conocido lema del 'No a la guerra'.

27 de abril de 1986: de la plataforma social al frente electoral

El origen de IU se sitúa en la denominada Plataforma Cívica por la salida de la OTAN y en el referéndum de marzo de 1986, cuando 7 millones de votantes se pronunciaron contra la permanencia en la Alianza Atlántica, aunque finalmente se impuso el sí a seguir en el tratado.

El adelanto electoral de ese mismo año resultó decisivo para que el 27 de abril de 1986 se constituyera IU, tras un encuentro en el despacho de la abogada Cristina Almeida, en el que se acordó una coalición bajo esa denominación. La firmaron, entre otros, el PCE (partido centenario que continúa federado a IU), PASOC, PSUC, Federación Progresista, Izquierda Republicana y el Partido Humanista.

En aquella jornada participaron figuras destacadas como el abogado Nicolás Sartorius, la propia Almeida, el economista Ramón Tamames y personalidades sin carné de partido como José Luis Balbín o el historiador Antonio Elorza.

El preámbulo del acuerdo fundacional criticaba la "derechización" del PSOE en política exterior y de defensa tras su cambio de posición sobre la OTAN, y planteaba la necesidad "ineludible" de levantar una "plataforma electoral conjunta" para las elecciones de 1986. Defendía así un "proyecto alternativo desde la izquierda" impulsado por el movimiento pacifista.

"Esa convocatoria lo precipitó todo", ha explicado a Europa Press el escritor Isabelo Herreros, presente en aquella reunión en nombre de Izquierda Republicana. Según relata, el sentir mayoritario en la izquierda apostaba por la unidad, aunque no todos los sectores se sumaron a la convergencia.

La historiadora Giulia Quaggio recuerda que en el movimiento contra la OTAN de hace cuatro décadas existían "tensiones y rupturas", lo que llevó a algunas organizaciones, como la Coordinadora estatal de Organizaciones Pacifistas (CEOP), a no dar el salto al terreno partidista.

De acuerdo con Herreros, los impulsores de IU no imaginaban entonces que aquella confluencia electoral acabaría transformándose en una nueva organización, un proceso "laborioso pero interesante" que se prolongó varios años. "Se puso en evidencia que no teníamos tantas diferencias", apunta, y subraya que la visión federal de IU contrasta con la tendencia "confederal" que hoy gana peso en algunos partidos de izquierda de ámbito territorial.

Apuesta por los movimientos sociales y nuevas demandas

Francisco Jorge Leira Castiñeira, doctor en Historia y autor de 'Retrato de la Transición. La memoria que escondimos en el desván', sostiene en declaraciones a Europa Press que en 1986 era "necesaria" una refundación de la izquierda que incorporase las nuevas demandas sociales que el PCE no había sabido integrar: feminismo, ecologismo y pacifismo.

Por su parte, Quaggio subraya que la creación de IU fue "apresurada" y que eso se reflejó en los resultados de las elecciones de ese año, aunque mejoraron ligeramente los obtenidos por el PCE en 1982.

Leira destaca el papel de una "nueva generación" de dirigentes como Gerardo Iglesias y Anguita. A la vez, Quaggio señala que el primero supo reconocer "el capital cultural de los movimientos sociales y vecinales como una herramienta" para renovar la izquierda "más allá del modelo clásico de partido político de masas del siglo XX". Herreros, por su lado, define a Gerardo Iglesias como un dirigente de "gran honestidad".

También Quaggio subraya que IU trató de canalizar el "descontento antiatlantista manteniendo la experiencia y los cuadros políticos del PCE" y se atrevió a afrontar "la complicada relación entre movimientos populares y partidos políticos" en el contexto de las distintas culturas de frente amplio propias de los años 80.

Llamazares insiste en que "sin IU no se puede entender la rápida y total retirada de tropas de Irak" bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ni otras decisiones de aquel periodo como la aprobación del matrimonio igualitario o la ley de Dependencia, pese a "no tener suerte" en ese ciclo electoral. Al mismo tiempo, admite errores, sobre todo en la "pacificación" de la vida interna.

Mirando al futuro, considera que el desafío de IU pasa por aportar, desde su estructura federal, a la coordinación del conjunto de la izquierda y facilitar gobiernos progresistas frente a la "amenaza de involución" que, a su juicio, representan las derechas. Herreros también reivindica la vigencia de la apuesta federal de IU.

Leira apunta que formaciones como Podemos han manejado mejor la "batalla cultural y las redes sociales", pero recuerda que IU conserva una implantación territorial muy arraigada, heredera en buena medida de las "células clandestinas del PCE durante el franquismo".

El historiador percibe que vuelve a plantearse la creación de un frente amplio, incluso con la posible incorporación del espacio nacionalista, en la izquierda española, algo que exigiría "generosidad". Y en un escenario multipolar y con espacios plurales, la convergencia es "una necesidad para sobrevivir políticamente", concluye Giulia Quaggio.