El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reclamado este miércoles una reacción conjunta de la sociedad para que la inteligencia artificial (IA) quede “en manos de los pueblos” y no bajo el control de un “grupo reducido de empresas”. Ha defendido, además, una tecnología “responsable y humanista”, “gobernada con reglas comunes para todos” y que asegure “derechos protegidos y seguridad jurídica”.
Sánchez ha intervenido en el Congreso de los Diputados durante la apertura del Panel Científico de IA de las Naciones Unidas, que se celebra en Madrid del 22 al 24 de abril. En este foro participan 40 expertos independientes, entre ellos el español Román Orús. España ha actuado como co-facilitador junto a Costa Rica de este órgano, cuya creación fue aprobada en agosto del año 2025.
El Panel integra el conocimiento científico con el diseño de políticas públicas para impulsar un uso seguro, ético e inclusivo de la IA a escala mundial. A la inauguración han acudido también el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares; el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; y, de forma telemática, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
El jefe del Ejecutivo ha reclamado una “respuesta multilateral y global” ante el avance de la IA, en la que participen “todas las naciones en pie de igualdad” y se articule una alianza entre “empresas, academia, mundo científico y poder ejecutivo y legislativa”. A su juicio, la IA plantea “muchas preguntas” según el uso que se le otorgue. “Puede utilizarse para distintos propósitos. Para salvar vidas o acabar con ellas, como, por desgracia, ya está sucediendo en hospitales, pero también en escenarios de guerra”, ha señalado.
En su discurso, Sánchez ha trasladado la cuestión de “quién guía la dirección que debe tomar” la IA y ha advertido de que la respuesta es “clara e incómoda”. “No lo deciden las sociedades, ni el poder legislativo ni los gobiernos. Ni siquiera lo decide el mercado, sino un pequeño y reducido grupos de empresas”, ha remarcado, apuntando que “sólo cinco” de esas compañías “concentran casi el 60% del mercado mundial de la inteligencia artificial generativa”.
El presidente ha alertado de un “colonialismo silencioso” que, ha dicho, se extiende por todo el planeta, también en la Unión Europea, y ha denunciado que esta “concentración de poder” configura “una arquitectura” diseñada únicamente en función de los intereses de unas pocas empresas. “Estados Unidos concentra el 74% de la capacidad mundial de cómputo de IA, cuando la UE ni siquiera representa el 5%”, ha subrayado.
“Ninguna tecnología es neutral”
Sánchez ha puesto el foco en el desequilibrio entre la inversión destinada a la seguridad y el ritmo de desarrollo de la IA. “Estoy convencido de que la cifra es, o será, ínfima. Hay muchísimo trabajo por hacer”, ha manifestado, antes de plantear “quién y cómo” se beneficiará de esta tecnología.
Según ha defendido, el progreso social recae en las personas y no en los algoritmos. “Son las sociedades y los gobiernos, que legítima y democráticamente representamos a esas sociedades junto con el poder legislativo, quienes garantizamos que el progreso tecnológico no implique retrocesos en otros ámbitos”, ha afirmado.
El presidente ha insistido en que “ninguna tecnología es neutral” porque “depende de quién la controla, de cómo se regula y para qué se utiliza”, y ha pedido aprovechar el “punto de inflexión histórico” que supone el actual desarrollo de la IA, una herramienta con “efectos profundos y difíciles de anticipar”, capaz de “generar beneficios increíbles pero también de amplificar amenazas inéditas para la humanidad”.
Responsabilidad ética y gobernanza global
En esta línea, Sánchez ha apelado a encarar los desafíos tecnológicos desde un “rearme moral” para que estén regidos por “reglas comunes para todos” y “principios compartidos con responsabilidad ética y democrática”. Ha reclamado que este esfuerzo se articule desde el multilateralismo y bajo el paraguas de Naciones Unidas. Por ello, ha destacado que España ha impulsado junto a NNUU el AI Governance for Humanity Lab, un espacio en el que gobiernos y empresas trabajan juntos en la definición de estándares para una IA ética y fiable.
“Es importante la regulación que podamos hacer a nivel nacional, europeo y ojalá logremos a nivel multilateral, pero sin el acuerdo de las empresas, la participación de la ciencia, la academia y todos los ámbitos sociales, va a ser muy difícil que con la regulación sola podamos lograr vehicular y canalizar la IA hacia los fines que nos planteamos”, ha sostenido.
Sánchez ha admitido que “no se pueden poner puertas al campo” en el ámbito de la IA, pero ha insistido en que sí debe encauzarse bajo unos parámetros claros, “en un marco con una mirada humanista y moral”, para que “la tecnología más transformada de nuestro tiempo avance en la misma dirección que nuestras democracias”, garantizando “derechos protegidos y con seguridad jurídica”.
Ha reiterado que el Gobierno defiende que la gobernanza de la IA “debe estar en manos de los pueblos” y no sometida a “un reducido grupo de personas”. “No queremos ser observadores (...) Queremos también compartir el diseño de su arquitectura”, ha añadido, recalcando que España aspira a “contribuir a una IA responsable, humanista, en beneficio de todos”.
“Debemos a ser 'leading actors' desde la cooperación, aprovechando las herramientas multilaterales que tenemos para defender el bien común y todas las virtudes de una tecnología que va a cambiar el destino del mundo. De nosotros depende que ese cambio sea para el bien y por el bien de la humanidad”, ha concluido, poniendo en valor que España acoja la primera reunión del Panel Científico de la ONU.
Amenazas sobre derechos humanos y desigualdad
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha puesto en relieve el Panel de Expertos en IA de Naciones Unidas y ha defendido la necesidad de organizarse para asegurar que la inteligencia artificial se desarrolle “dentro de un marco ético y que contribuye, como tantos descubrimientos científicos, a un mundo más sostenible y más justo”.
Armengol ha advertido de que la expansión de sistemas basados en IA “a un ritmo imparable” puede “amenazar los derechos humanos” y ha apelado a una “responsabilidad colectiva” para evitar que se agranden las brechas existentes. “El crecimiento económico desorbitado de unos pocos a costa del empobrecimiento de una inmensa mayoría, ya por sí empobrecida, es precisamente contra lo que debemos y queremos luchar”, ha señalado.
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas ha resaltado que la IA avanza “a pasos agigantados”, en “un contexto de creciente fragilidad en la cooperación internacional, crecientes divisiones geopolíticas y erosión de la confianza entre las naciones y dentro de ellas”.
En este contexto, Guterres ha defendido el papel del panel científico de la ONU para contribuir a sentar las bases de la gobernanza global de la IA, orientando a todos los países en materia de ciencia, políticas públicas y capacidades.