Ahora me toca a mí. Cual príncipe sobre las bateas, replicando el meme del celtarra Iago Aspas, el Ministerio de Vivienda tomó posiciones minutos después de caer el decreto-ley de alquileres.
El departamento que dirige Isabel Rodríguez anunció que, entre otras medidas, trataría de reactivar la negociación de la reforma sobre alquileres de temporada y complementarla con incentivos fiscales, en línea de la disposición mostrada por Junts en los últimos días, e incluso Sumar.
La reforma se tramita el Congreso, a iniciativa de los sindicatos de inquilinas, y que quedó atascada a la espera de su votación en la Comisión de Vivienda a finales del año pasado.
Hace unos meses el Ministerio de Vivienda planteó aprobar la regulación por la vía del decreto-ley y atraer a Junts con incentivos fiscales a los propietarios que ‘congelaran’ las rentas en la renovación de sus contratos. Los de Puigdemont era la formación que faltaba por sumarse al acuerdo sobre la regulación de alquileres y Vivienda ofrecía la vía fiscal.
Sin embargo, esa vía espantó al resto de partidos de izquierdas, también a Sumar desde dentro del Gobierno. No toleraban que, sin adoptar medidas de intervención, se facilitaran desgravaciones a los caseros. Su enconamiento dejó esta posibilidad en vía muerta
Las posiciones se modulan
La situación, meses después, es diferente. O ese al menos es el análisis que hacen en Vivienda, que durante las últimas semanas ha elegido un papel secundario a la hora de defender el decreto-ley de alquileres. Fue Sumar, el que tomó la iniciativa para presionar y salvar una norma que había sido aprobada pese a la resistencia del PSOE en el Consejo de Ministros.
Una vez que el decreto-ley ha caído, Vivienda ofrece centrar esfuerzos en esta iniciativa y tratar de atraer a Junts para lograr un acuerdo amplio con el que desatascar la iniciativa. La ministra Isabel Rodríguez aseguró este miércoles en el Congreso que la discusión de estos últimos días ha abierto una “ventana de oportunidad”.
Sumar pudo constatar en las conversaciones con los de Carles Puigdemont su disposición de negociar si encima de la mesa se ponían rebajas fiscales. Una de las últimas exigencias era eximir de la declaración del IVA a autónomos con una facturación anual inferior a 85.000 euros, pero en materia de vivienda proponen deducciones en el IRPF a inquilinos, caseros y particulares que pagan hipoteca.
Conscientes de esta prioridad, en Sumar abrieron la puerta a aceptar rebajas fiscales si eso conllevaba salvar la prórroga automática de los contratos y los topes del alquiler.
Una disposición que Vivienda busca ahora aprovechar en la negociación en el Congreso. El Ministerio ve una oportunidad para centrar los esfuerzos en la iniciativa que tramita el Congreso y poder sacarla adelante, con las aportaciones que haga falta. La fórmula, entiende Rodríguez, “es indiferente”, pero su apuesta es “aprovechar” ahora esta iniciativa que ya está tramitándose.
La apuesta de Sumar es otro decreto-ley
La apuesta del Ministerio no es la misma que la de su socio en el Gobierno. Sumar propone llevar al Congreso un nuevo decreto-ley para traer cuanto antes las medidas, pero esta vez trabajado de la mano de los grupos para asegurar su convalidación.
Desde esta formación ven posible entablar una negociación para atraer a Junts y al PNV para volver a aprobar la prórroga de los contratos. Su disposición a aceptar rebajas fiscales a los caseros, si así es posible aplicar sus propuestas.
Fuentes de Vivienda no descartan que estas medidas puedan volver a discutirse, pero ofrecen para ello el debate de la reforma de alquileres de temporada, más que la opción de aprobar un nuevo decreto-ley.