Dolor al caminar que cesa en reposo, señal clave de enfermedad arterial periférica

El dolor en las piernas al andar que desaparece en reposo puede ser una señal temprana de enfermedad arterial periférica y de mayor riesgo cardiovascular.

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Experto afirma que el dolor al caminar que desaparece en reposo es "señal de alerta" de enfermedad arterial periférica HOSPITAL RUBER INTERNACIONAL

Experto afirma que el dolor al caminar que desaparece en reposo es "señal de alerta" de enfermedad arterial periférica HOSPITAL RUBER INTERNACIONAL

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“Ese dolor que aparece con el esfuerzo” al caminar “y desaparece en reposo, lo que conocemos como claudicación intermitente o síndrome del escaparate, es una señal de alerta clara” de enfermedad arterial periférica (EAP), tal y como detalla el jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid, el doctor Pablo Gallo González.

“El problema es que muchos pacientes no consultan porque normalizan síntomas como el dolor al caminar o la fatiga en las piernas”, ha añadido el especialista, subrayando la relevancia de reconocer de forma temprana la EAP para prevenir complicaciones severas como úlceras, infecciones, gangrena e incluso amputaciones.

Se trata de una enfermedad vascular frecuente y potencialmente seria que compromete a las arterias que llevan sangre a las extremidades, sobre todo a las piernas. Pese a su repercusión sobre la salud, continúa siendo una patología poco diagnosticada, en gran medida por el escaso conocimiento de sus primeras manifestaciones.

La EAP aparece cuando las arterias se estrechan o se obstruyen, casi siempre por la aterosclerosis, un proceso en el que se forman placas de grasa, colesterol y calcio en la pared arterial. Esto limita el riego sanguíneo y reduce el aporte de oxígeno a los tejidos.

La enfermedad arterial periférica, indicador de daño vascular generalizado

Desde el Hospital Ruber Internacional recuerdan que, además de afectar a las piernas, esta enfermedad se asocia de forma directa con el riesgo cardiovascular total. “Es un marcador de enfermedad sistémica”, ha precisado el radiólogo intervencionista experto en patología vascular de este centro, el doctor Santiago Zubicoa.

“Estos pacientes tienen mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio o ictus, por lo que su diagnóstico precoz es fundamental”, ha recalcado, aludiendo a que los principales factores de riesgo son el tabaquismo, la edad avanzada, la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto, siendo el tabaco el elemento más decisivo y sobre el que más se puede actuar.

Gallo González ha explicado que, conforme avanza la EAP, pueden observarse síntomas como dolor en las piernas al andar, sensación de frío, cambios en el color de la piel o heridas que tardan en cerrar. “Cuando el dolor aparece incluso en reposo o surgen lesiones en la piel, estamos ante fases avanzadas que requieren atención urgente”, ha alertado.

El diagnóstico se apoya en la historia clínica, la exploración física y pruebas no invasivas, entre ellas el índice tobillo-brazo o el eco-Doppler arterial, que permiten estudiar el flujo sanguíneo y localizar posibles obstrucciones.

Una vez identificada la enfermedad, el abordaje se centra en corregir los factores de riesgo, ya que “dejar de fumar, controlar la diabetes y la tensión arterial, hacer ejercicio y seguir una dieta equilibrada son pilares fundamentales”, ha remarcado el especialista. A ello se suman fármacos que disminuyen la probabilidad de complicaciones y procedimientos mínimamente invasivos, como la angioplastia o la implantación de stents.

“En los casos más graves, puede ser necesario recurrir a la cirugía vascular”, ha señalado Zubicoa, quien ha concluido recordando que, antes de llegar a ese punto, es “importante” que la población “consulte ante los primeros síntomas”, dado que “un diagnóstico a tiempo puede marcar la diferencia entre una patología controlada y complicaciones irreversibles”.