El 80% de las empresas detecta problemas de salud mental pero más de la mitad sigue sin actuar

Ocho de cada diez empresas detectan problemas de salud mental en sus plantillas, pero más de la mitad sigue sin aplicar medidas específicas para afrontarlos.

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El 81 por ciento de las compañías admite que en sus plantillas existen dificultades vinculadas a la salud mental, pero más de la mitad aún no aplica iniciativas concretas para afrontarlas. Así lo refleja una encuesta de InfoJobs, que pone de manifiesto la distancia entre la conciencia del problema y las acciones reales para darle respuesta.

El informe, publicado con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud y basado en las respuestas de 1.233 responsables de recursos humanos o perfiles con poder de decisión en la contratación, concluye que la salud mental continúa sin situarse entre las prioridades centrales de las empresas. De hecho, el 54 por ciento la relega a un plano de baja relevancia.

Además, un 17 por ciento de las organizaciones le otorga un reconocimiento muy limitado, interviniendo únicamente cuando se produce una baja laboral y el empleado indica que el origen está relacionado con la salud mental.

En el extremo opuesto, un ocho por ciento mantiene una actitud de reconocimiento activo y realiza evaluaciones junto a algunas medidas preventivas. No obstante, tan solo un 10 por ciento la considera una prioridad operativa, con programas específicos de apoyo al bienestar, y un 11 por ciento la incorpora de forma estratégica en la gestión de personas, el bienestar y el liderazgo.

Por sectores, la consideración de la salud mental como asunto de baja prioridad es más frecuente en el sector primario y secundario, donde llega al 60 por ciento. En cambio, en empresas con más de 250 empleados cae al 36 por ciento y la integración estratégica gana terreno en aquellas con más de 50 trabajadores, alcanzando el 14 por ciento.

Principales retos para las empresas

La encuesta subraya que los empleadores identifican claramente los retos de salud mental que afrontan sus equipos. Entre los desafíos más citados figuran la conciliación entre la vida personal y laboral (38%), la organización y gestión del exceso de carga de trabajo (36%) y el mantenimiento de un clima laboral adecuado (36%).

A continuación se sitúan la dificultad de que los empleados expresen abiertamente sus problemas de salud mental (28%), la integración de esta dimensión en la cultura corporativa (22%), la falta de presupuesto para programas específicos (21%) y cuestiones como la escasa capacidad de detección por parte de los managers o la complejidad para evaluar el impacto de las medidas, ambas con un 19 por ciento.

Por tamaño de empresa, la percepción de estos retos alcanza el 76 por ciento en las microempresas y el 77 por ciento en las pequeñas, mientras que sube de forma notable hasta el 90 por ciento en medianas y grandes. Por ramas de actividad, el porcentaje es algo menor en el sector primario y secundario (79%), frente al terciario (80%) y los sectores cuaternario y quinario (86%).

Las compañías de mayor dimensión señalan con más fuerza la conciliación como principal obstáculo, mencionada por el 43 por ciento, frente al 37 por ciento en microempresas y el 34 por ciento en pequeñas. En las grandes también crece el peso de otros factores estructurales como la carga de trabajo (39%) o el clima laboral (38%).

Asimismo, las organizaciones con más de 50 personas en plantilla prestan más atención a aspectos avanzados en la gestión de la salud mental, como su incorporación a la cultura empresarial, que el 32 por ciento considera un reto, frente al 15 por ciento en microempresas, o la detección temprana por parte de los managers (29% frente a 13%), lo que apunta a una transición hacia modelos más preventivos.

Medidas y efecto de la conciliación

Dado que la conciliación se sitúa como el principal desafío señalado por las empresas, el sondeo ha indagado en el grado de acuerdo sobre el impacto positivo que tendría en la presión mental y en la salud psicológica de las plantillas la puesta en marcha de medidas en este ámbito.

El 83 por ciento de las compañías cree que introducir políticas de conciliación ayudaría a disminuir la presión mental y a mejorar el bienestar de los trabajadores. En detalle, un 48 por ciento responde “bastante” y un 35 por ciento, “mucho”. Esta opinión es aún más intensa en las empresas con más de 50 empleados, donde el porcentaje de quienes consideran que mejoraría “mucho” sube al 39 por ciento.

Solo una minoría mantiene dudas: un 13 por ciento opina que el efecto sería reducido y apenas un cuatro por ciento considera que no tendría ninguna repercusión.

“Vemos cierto avance en las empresas hacia la integración del bienestar en su cultura y la formación de los gestores de equipos para detectar problemas a tiempo. Sin embargo, el tejido empresarial general todavía tiene pendiente profesionalizar esta gestión. Abordar de raíz la carga de trabajo y el clima laboral es la única vía para frenar un absentismo que ya afecta a casi la mitad de los trabajadores en España”, ha señalado la directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs, Mónica Pérez.