La jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, la doctora Esther González, ha subrayado el “papel clave” de la alimentación y del ejercicio físico supervisado en las personas con mieloma múltiple.
“Una alimentación equilibrada contribuye a mantener el estado nutricional necesario para afrontar los tratamientos, mientras que la actividad física adaptada ayuda a conservar la fuerza, reducir la fatiga y mejorar el bienestar emocional. Estos hábitos, respaldados por la evidencia científica, no solo acompañan al tratamiento médico, sino que permiten a los pacientes sentirse más activos, autónomos y con una mejor calidad de vida durante todo el camino”, ha indicado González.
De acuerdo con la Sociedad Americana de Hematología (ASH), la práctica de ejercicio contribuye a disminuir el dolor, el insomnio y la sensación de cansancio. En esta línea, los especialistas en nutrición oncológica recuerdan que una pauta dietética adecuada ayuda a prevenir la desnutrición, que afecta a casi un 48 por ciento de los pacientes oncológicos y puede mermar la respuesta a las terapias.
Para dar respuesta a esta realidad, Pfizer ha puesto en marcha, coincidiendo con el Día Mundial del Mieloma Múltiple, una colección de vídeos con recomendaciones sobre nutrición y actividad física dirigidos a quienes padecen esta enfermedad, con la finalidad de ofrecer materiales avalados por profesionales sanitarios que contribuyan a mejorar su bienestar y calidad de vida.
“Integrar el consejo sobre nutrición y actividad física en la consulta es una de nuestras prioridades para garantizar la seguridad y el bienestar global del paciente, y estos vídeos nos permiten ofrecer recursos fiables y fáciles de usar a los pacientes,” ha comentado la hematóloga en el Hospital Universitario de Salamanca y presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), María Victoria Mateos.
En relación con la actividad física, Juan Luis Sánchez, graduado en Fisioterapia y Medicina y profesor titular del departamento de Medicina de la Universidad de Salamanca, recuerda que la indicación de ejercicio terapéutico debe adaptarse siempre a la situación concreta de cada persona.
“Existen diferentes tipos de ejercicio físico: ejercicio aeróbico; ejercicio de fuerza-resistencia; ejercicio de flexibilidad, coordinación y equilibrio. En el caso de los pacientes con mieloma múltiple, a la hora de prescribir cualquiera de estas modalidades es necesario tener en cuenta factores como la presencia o no de lesiones óseas, la función cardiorrespiratoria previa, el tratamiento farmacológico, la presencia de dolor o limitaciones funcionales”, ha indicado Sánchez.
Recomendaciones nutricionales en mieloma múltiple
Este abordaje integral resulta esencial, tal y como señala la jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Cruces, EHU, Biobizkaia, CIBERDEM, CIBERER, Endo-ERN, Nuria Valdés Gallego.
“Una buena nutrición ayuda a conservar la fuerza muscular, la energía y el sistema inmunológico, y tener una mejor calidad de vida. Además, ayuda a prevenir complicaciones como pérdida de peso excesiva, debilidad muscular o infecciones. Todo ello favorece que el organismo tolere mejor los tratamientos y se reduzca el riesgo de interrupciones. En otras palabras, comer bien no solo mejora el día a día, sino que también apoya la eficacia global del tratamiento”, ha subrayado.
En esta línea, la especialista propone seguir una pauta saludable basada en una dieta variada y equilibrada, en la que se prioricen alimentos con proteínas de alta calidad (carnes magras, pescado, huevos, lácteos y legumbres), junto con frutas, verduras y cereales integrales, dando preferencia a los productos frescos.
Asimismo, recomienda asegurar una correcta hidratación, salvo que exista contraindicación médica, y vigilar posibles déficits de vitamina D, vitamina B12 y folato, además de limitar el consumo de azúcares, grasas saturadas, harinas refinadas y alcohol.
“La prescripción de ejercicio en estos pacientes debe priorizar la protección ósea, la prevención de caídas y la gestión de la fatiga, y siempre bajo supervisión de un profesional sanitario”, finaliza la doctora.