La Alianza para las Vacunas Gavi ha calificado como “sumamente preocupante” el brote de ébola provocado por el virus de Bundibugyo que azota a la República Democrática del Congo (RDC) y a Uganda, debido a que no existen vacunas ni tratamientos específicos autorizados y a que la enfermedad se propaga entre una población muy móvil, afectada por el conflicto y de difícil acceso para los servicios sanitarios.
En un comunicado, la organización subraya que su inquietud va más allá de los países y comunidades directamente golpeadas por el brote, al considerar que también está en juego la seguridad sanitaria mundial. Por este motivo, insiste en la necesidad de articular una respuesta coordinada, basada en la evidencia científica y conducida por las propias autoridades nacionales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado este brote de ébola como emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII). A su vez, los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) lo han catalogado como emergencia de salud pública de seguridad continental (ESPCS), lo que refleja la gravedad y el alcance regional de la situación.
Según los últimos datos aportados por Gavi, en la RDC se han registrado ya más de 500 casos sospechosos y más de 130 fallecimientos, mientras que en Uganda se han confirmado contagios en la capital, Kampala. Esta circunstancia evidencia la expansión transfronteriza del virus y la rapidez con la que evoluciona el brote en ambos países.
En su papel de Alianza Mundial para las Vacunas, Gavi indica que está implicada en la coordinación de la respuesta junto con la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), la OMS, los CDC, UNICEF, el Banco Mundial, el Fondo para la Pandemia y otros aliados internacionales. Además, trabaja de forma estrecha con los gobiernos de los países afectados para analizar las necesidades sobre el terreno y determinar la forma más adecuada de respaldar las operaciones de respuesta.
Vacunas en desarrollo frente al virus de Bundibugyo
Actualmente, el virus de Bundibugyo carece de vacunas o tratamientos específicos autorizados. Gavi, que financia la reserva mundial de vacunas contra el ébola aprobadas para su uso frente al virus de Zaire, advierte de que cualquier decisión sobre el empleo de esta inmunización en el brote actual exigirá evaluaciones adicionales, debido a la limitada evidencia disponible sobre su eficacia frente a esta variante.
La Alianza también coopera con CEPI y otros socios, entre ellos actores del sector privado, para estudiar la idoneidad y viabilidad de varias vacunas candidatas que se encuentran en fase de investigación y desarrollo (I+D). El objetivo es contar con opciones que puedan utilizarse en el futuro si demuestran seguridad y eficacia suficientes.
En esta fase de I+D destacan dos candidatas señaladas por la OMS. Una de ellas se basa en la plataforma rVSV, la misma tecnología que sustenta la vacuna autorizada contra el virus del ébola de Zaire, comercializada como “Ervebo”, pero adaptada específicamente al virus Bundibugyo. No obstante, en estos momentos no hay dosis disponibles de esta candidata para realizar ensayos clínicos y se calcula que su fabricación podría demorarse entre seis y nueve meses.
Paralelamente, se ha desarrollado otra candidata que utiliza la plataforma ChAdOx, empleada en vacunas autorizadas contra la Covid-19. Por ahora, no se dispone de estudios en modelos animales ni en humanos sobre esta vacuna, ni de datos que avalen su posible uso frente al virus Bundibugyo, lo que obliga a extremar la cautela antes de plantear su despliegue.
Uso del Fondo de Primera Respuesta de Gavi
Gavi analiza igualmente de qué manera podría utilizarse su Fondo de Primera Respuesta (FRF) en el contexto de este brote, con el fin de facilitar un acceso ágil a vacunas que no forman parte del portafolio habitual de la Alianza pero que puedan resultar clave ante emergencias sanitarias.
El FRF dispone de un total de 500 millones de dólares (unos 431 millones de euros) para cubrir todas las emergencias que cumplan los criterios establecidos hasta 2030. El director ejecutivo de Gavi tiene la facultad de movilizar hasta 50 millones de dólares (alrededor de 43 millones de euros) a su discreción para garantizar una reacción rápida. En caso de que se requieran recursos adicionales, cualquier ampliación deberá contar con la aprobación previa del Consejo de Administración de Gavi.