La investigación judicial sobre la muerte del bebé de 21 meses que perdió la vida en mayo del año pasado en Linares (Jaén), tras permanecer unas seis horas olvidado dentro de un coche aparcado, continúa en fase de instrucción y a la espera de que se resuelvan los recursos planteados.
La letrada de los padres de acogida, Rocío Garrido, ha señalado a Europa Press que las diligencias de investigación ya se han completado y que ahora queda pendiente la decisión de la Audiencia de Jaén sobre los recursos que han venido presentando los progenitores biológicos del menor fallecido.
Igualmente, se aguarda la reincorporación en los próximos días del juez instructor, que ha estado de baja por paternidad. Hasta que esto ocurra, el padre de acogida, un hombre de 68 años, continúa en condición de investigado por un presunto delito de homicidio por imprudencia.
En el procedimiento constan ya los informes médicos que detallan que el 17 de mayo de 2025, apenas tres días antes del fatal desenlace, el investigado acudió al servicio de Urgencias del Hospital de Linares, donde se le administró tratamiento antibiótico por una neumonía.
Garrido ha insistido en que su objetivo es acreditar si “esa desconexión, amnesia, vamos a llamarlo así, que se produce durante esos segundos, pues está provocada por esa pequeñita falta de oxígeno que muchas veces la neumonía provoca en el cerebro” como posible explicación al trágico olvido de su defendido.
Año de “dolor profundo” para los padres de acogida
Coincidiendo con el primer aniversario de los hechos, los padres de acogida del menor han vuelto a expresar sus “disculpas” a la familia biológica “por lo que consideran “una tragedia” que les ha sumido en un “dolor profundo”.
En un comunicado difundido por Europa Press, explican que este 20 de mayo se ha convertido de nuevo “en uno de esos días especialmente difíciles” que arrastran desde hace ya doce meses.
Subrayan que ha transcurrido “un año de duelo, de silencio y de dolor profundo” y que este primer aniversario de la muerte del pequeño les ha vuelto a “golpear” con “toda la dureza de la ausencia”.
“No ha habido un solo día en el que no pensemos en él y también en su familia biológica. Sabemos que su sufrimiento está siendo inmenso”, recoge el texto, en el que añaden que están “a su lado en el dolor, que pensamos mucho en ellos y que lamentamos profundamente no poder hacer nada más, que transmitirles cuánto sentimos lo ocurrido”.
Explican que, por “la prudencia, el respeto y el momento judicial” en el que se encuentra la causa, han decidido “mantener el silencio público y a rechazar la posibilidad de abrir nuestros corazones a través de los medios de comunicación” al entender que “cualquier declaración sería inconveniente e intempestiva”.
“Buscar alivio en la exposición pública de nuestro dolor sería injusto e inapropiado. Nuestro sufrimiento carece de importancia frente a la única pérdida verdaderamente irreparable de nuestro niño”, sostienen los padres de acogida.
“El pequeño permanece y permanecerá siempre en nuestros corazones. Pero nada podrá cambiar el hecho de que ya no está aquí. Que ya no está para sus padres, para su familia y que ya no está para quienes lo queremos y lo amamos”, continúa el comunicado.
También señalan que “tal vez”, cuando concluya el procedimiento judicial y “el tiempo permita algo más de serenidad”, encuentren fuerzas para compartir sus “vivencias y sentimientos en torno a esta tragedia”.
Aclaran que no lo harían para aliviar su conciencia, sino “con la esperanza de que, algún día, aquello vivido pueda servir para ayudar a otras personas y evitar nuevos sufrimientos”. Asimismo, lo contemplan “como una ocasión buena para seguir poniendo el acogimiento familiar en valor, pese a la adversidad”, aunque por ahora “el dolor sigue siendo demasiado grande”.
La pareja cuenta con una amplia trayectoria en el acogimiento familiar de menores. Desde 2017 habían tenido en acogida a 13 niños. El escrito concluye agradeciendo “la comprensión, el respeto y la humanidad recibidos durante todo este tiempo”.
Reconstitución de los hechos del día de la tragedia
El hombre era quien se ocupaba a diario de llevar al pequeño a la guardería en torno a las 9,00 horas. Según informó la Policía Nacional, “llevaba al menor en su sillita todos los días a la guardería, avisando por WhatsApp a las responsables de la misma, para que se hicieran cargo del menor”, una vez que llegaba al centro. Lo habitual era que las cuidadoras salieran a la puerta y recogieran al niño.
El día del suceso lo llevó hasta la guardería como en cualquier otra jornada, pero en esta ocasión no envió el mensaje a las monitoras y abandonó el lugar con el menor todavía en el vehículo, dejándolo en el coche sin darse cuenta de que seguía allí. El último recuerdo de Rafael es el de llegar a la guardería, ver cómo el coche que tenía delante se marchaba y reanudar él también la marcha.
Cuando la madre de acogida acudió más tarde a recoger al niño al centro infantil, le comunicaron que el menor no había llegado. Al regresar al domicilio familiar, el padre se percató de que el pequeño podía continuar dentro del vehículo.
La mujer entró en estado de shock y llamaron al 112. El coche se encontraba estacionado en una calle muy concurrida, pero las lunas tintadas impidieron que nadie advirtiera la presencia del bebé en el interior.
A las 14,55 horas del 20 de mayo, el 112 recibió el aviso que alertaba de un niño pequeño dentro de un turismo aparcado en la calle Pintor El Greco. Según las primeras estimaciones, el bebé habría permanecido unas seis horas en el vehículo, en un día en el que las temperaturas máximas en Linares alcanzaron los 29 grados.
El 112 movilizó de inmediato a los servicios sanitarios, que desplazaron una UVI móvil y un equipo de urgencias. Los profesionales intentaron reanimar al menor sin éxito, hasta que se certificó su fallecimiento. Al lugar acudieron también efectivos de la Policía Local y de la Policía Nacional.
El cuerpo del bebé fue trasladado al Instituto de Medicina Legal (IML), donde se le practicó la autopsia, que determinó que la causa de la muerte fue una hipoxia.