El sacerdote procesado por presuntas agresiones sexuales a cuatro amigas, a las que supuestamente habría sedado y grabado, ha rechazado de forma tajante todas las imputaciones y ha sostenido que existe una "manipulación" de los vídeos e imágenes aportados. Estos archivos fueron entregados por la mujer que presentó la denuncia, de la que ha señalado que no era su pareja, como ella afirmó en su declaración, sino que entre ambos solo hubo "un escarceo".
La vista oral contra el religioso, para el que la acusación reclama 72 años de prisión, ha entrado este jueves en su fase final. Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares que representan a las cuatro denunciantes han ratificado sus escritos iniciales sin introducir cambios relevantes. Para este viernes han quedado fijados los informes finales de las partes ante el Tribunal.
"Esas imágenes no las he tomado, esos hechos no se han dado, las denuncias empezaron a partir de que la denunciante empezara a hacerme la vida imposible", ha declarado el acusado, quien ha asegurado que esta mujer le hizo esa "promesa: o me quedaba con ella o me arruinaba la vida".
El procesado ha reiterado que el material que la denunciante llevó al juzgado "no lo tenía ni existía". "No sé de dónde lo saca", ha indicado el cura, que ha cuestionado la versión ofrecida por ella durante el juicio, según la cual halló los archivos en un disco duro localizado en la vivienda del acusado, algo que, a su juicio, "no se corresponde con la realidad".
Respecto a los episodios atribuidos con cada una de las cuatro mujeres, el sacerdote ha mantenido que "nunca se ha dado esa situación" y que "nunca ha realizado esos actos" por los que se le interroga, todos ellos de carácter sexual y sin consentimiento. Tras la reproducción de varios vídeos en la sala, tampoco ha admitido que le pertenezcan la voz, la mano o el miembro masculino que aparece en las grabaciones, pese a que este presenta una marca distintiva.
Además, el acusado ha llegado a negar que la persona que aparece en uno de los vídeos de contenido sexual con una de las denunciantes sea él, a pesar de que en las imágenes se aprecia su rostro. "Aparentemente soy yo, pero esa situación no se ha dado", ha reiterado el procesado, que ha visto las grabaciones en la sala pero ha rehusado pronunciarse sobre si en ellas se reflejan o no relaciones sexuales.
El sacerdote también ha recalcado, en relación con las cuatro mujeres, que "jamás" las ha drogado para mantener relaciones. Ante el Tribunal ha manifestado que "siempre que he mantenido relaciones con una persona han sido consentidas".
((HABRÁ AMPLIACIÓN))