Un hombre de 83 años ha aceptado una condena de seis meses de prisión, que queda suspendida siempre que no cometa ningún delito en un plazo de dos años, además del abono de una multa de seis meses a razón de 4 euros al día, como responsable de un delito de incendio por imprudencia tras descontrolarse una quema de restos agrícolas que terminó arrasando 0,01 hectáreas en el municipio ourensano de O Carballiño.
El acuerdo se alcanzó en la audiencia preliminar celebrada este lunes en la Plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ourense. El acusado, que tenía 83 años cuando sucedieron los hechos, relató ante el tribunal que lleva tres décadas realizando quemas de este tipo y que, en esta ocasión, abandonó la finca porque recibió una llamada del hospital para acudir a una cita programada.
“Pasó aquel día por mala suerte, no sé qué ocurrió”, declaró en la vista, admitiendo su responsabilidad y dando su conformidad a la pena de seis meses de prisión sin ingreso efectivo, lo que supone una rebaja respecto a la petición inicial del Ministerio Fiscal, que reclamaba un año de cárcel y una multa de doce meses a razón de 6 euros diarios.
Relato de los hechos
Según se detalla en el escrito de acusación de la Fiscalía, sobre las 15,00 horas del 8 de mayo de 2024, el procesado, “con omisión de las más elementales normas de cuidado”, inició una quema de restos agrícolas en una finca situada en el término municipal de O Carballiño.
Tras encender el fuego, el hombre se marchó del lugar y regresó a su vivienda. Sin embargo, debido a las condiciones meteorológicas de esa jornada —38,54 grados de temperatura, una humedad relativa del 26% y viento de 6 kilómetros por hora, con un riesgo de incendio calificado como moderado— las llamas acabaron propagándose y afectaron a 0,01 hectáreas de terreno forestal.
Hasta el punto del incendio se desplazó el Servicio de Extinción de Incendios de la Xunta de Galicia, que logró sofocar el fuego sin que se produjeran daños ambientales, si bien los costes de la intervención ascendieron a 615,01 euros, cantidad para la que el acusado ya había prestado fianza. El incendio también alcanzó fincas de varios particulares, que finalmente renunciaron a ejercer acciones civiles o penales.