Quién era Maricarmen, la mujer que vivió 71 años en la misma casa y acabó dando nombre a las protestas por la vivienda

La vecina de Retiro tenía 87 años y vivía desde los 16 en el piso del que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre. Su caso trascendió rápidamente su historia personal hasta dar nombre a una movilización que continúa semanas después

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Maricarmen afronta su cuarto intento de desahucio. Fernando Sánchez / Europa Press.
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Hasta hace apenas dos semanas, Maricarmen Abascal era una vecina de Retiro que había pasado prácticamente toda su vida en la misma vivienda. Tenía 87 años y llevaba 71 en un piso de la calle Alcalde Sáinz de Baranda que había sido su casa desde que era adolescente. El desahucio ejecutado el 23 de septiembre hizo que su historia trascendiera el barrio y acabara convertida en uno de los principales rostros de las protestas por la vivienda en Madrid.

Maricarmen ha fallecido este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, según ha comunicado el Sindicato de Inquilinas, después de permanecer hospitalizada desde el día en que tuvo que abandonar la vivienda. Su muerte llega cuando su nombre ya había quedado asociado a una movilización que ha continuado incluso después de que se alcanzara un acuerdo para que pudiera regresar a casa.

Toda una vida en su casa de Retiro

Maricarmen llegó a aquella vivienda con 16 años y permaneció en ella durante 71 años. Allí transcurrió buena parte de su vida hasta que el procedimiento para recuperar el inmueble abrió un conflicto que fue ganando repercusión pública conforme se acercaba la fecha del lanzamiento.

Su edad y, especialmente, el tiempo que llevaba residiendo en el piso hicieron que el caso encontrara rápidamente eco entre los colectivos de vivienda. El Sindicato de Inquilinas comenzó a acompañarla y las convocatorias para tratar de impedir su salida reunieron a vecinos y activistas frente al inmueble.

La historia dejó entonces de ser únicamente la de un procedimiento de desahucio. Maricarmen pasó a representar para las organizaciones movilizadas la situación de los inquilinos de larga duración que pueden perder la vivienda en la que han desarrollado buena parte de su vida.

Símbolo de las protestas

El punto de inflexión llegó el 23 de septiembre. La ejecución del desahucio y la salida de Maricarmen en camilla multiplicaron la repercusión de un caso que hasta entonces había estado fundamentalmente circunscrito al movimiento por la vivienda y al barrio.

Su nombre comenzó a aparecer desde ese momento en las convocatorias posteriores. Las protestas dejaron la calle Alcalde Sáinz de Baranda y llegaron al centro de Madrid, mientras "Maricarmen" se convertía en una referencia habitual en pancartas y consignas.

La movilización terminó desembocando también en la acampada de la Puerta del Sol, desde donde diferentes colectivos han ampliado las reivindicaciones mucho más allá de su caso particular, con demandas relacionadas con los desahucios, la duración de los contratos o el precio de los alquileres.

El acuerdo que debía llevarla de vuelta a casa

La historia de Maricarmen dio un giro apenas una semana después de su salida. Las negociaciones permitieron alcanzar un acuerdo para que pudiera regresar a la vivienda cuando recibiera el alta hospitalaria, con un nuevo contrato que hacía posible que volviera al piso en el que había vivido durante más de siete décadas.

El pacto convirtió además su caso en una referencia para quienes habían participado en las movilizaciones. Sin embargo, el regreso nunca llegó a producirse. Maricarmen continuó hospitalizada hasta su fallecimiento este miércoles.

Su familia, su abogada y el Sindicato de Inquilinas la han despedido recordando una petición que, según el comunicado difundido tras conocerse su muerte, les trasladaba durante el conflicto: "Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro".

Un nombre que terminó entrando en el debate político

En apenas dos semanas, el caso de una mujer de 87 años de Retiro terminó formando parte del debate nacional sobre la vivienda. Las movilizaciones posteriores coincidieron con la discusión política sobre las medidas del Gobierno en materia de alquileres y desahucios y con la posterior convocatoria de una huelga general por la vivienda.

Su historia personal quedó así ligada a una protesta mucho más amplia que continúa después de su muerte. El Sindicato de Inquilinas ha anunciado que mantendrá las movilizaciones y ha situado precisamente la continuidad de esa protesta como parte del legado que atribuye a Maricarmen.