Eclipse solar 2026: cómo proteger los ojos y evitar daños en la retina este 12 de agosto

Mirar directamente al Sol durante el eclipse puede provocar retinopatía solar y dejar secuelas permanentes: las gafas de sol, radiografías y cristales ahumados no ofrecen una protección adecuada

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Personas con gafas de eclipse SITEMINDER

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España vivirá este miércoles 12 de agosto uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años. El eclipse solar podrá contemplarse durante varias horas, pero la expectación que genera el fenómeno también implica un riesgo para la salud ocular si se observa directamente sin utilizar la protección necesaria.

Mirar al sol durante apenas unos segundos puede provocar daños en la retina y dejar secuelas visuales permanentes. El peligro existe incluso aunque inicialmente no aparezca dolor o ninguna otra molestia que permita advertir de la lesión.

Alfredo García Layana, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), advierte en declaraciones a Europa Press Salud Infosalus de los riesgos y desmonta algunos de los métodos caseros utilizados tradicionalmente para observar los eclipses.

La retinopatía solar puede dejar secuelas permanentes

Observar directamente el sol sin una protección adecuada puede provocar retinopatía solar, una lesión de la retina que puede generar una mancha en el centro del campo visual, distorsiones o incluso una pérdida permanente de visión.

No todas las personas que sufren este tipo de lesión terminan con daños irreversibles. Muchas pueden experimentar una mejoría durante las semanas o meses posteriores, aunque actualmente no existe un tratamiento que permita reparar con seguridad una retina dañada.

En determinados casos pueden permanecer secuelas, especialmente manchas o distorsiones en la visión central. Por ese motivo, la prevención resulta fundamental durante la observación del eclipse.

Unos segundos pueden ser suficientes para dañar los ojos

No existe un número concreto de segundos que pueda considerarse seguro para mirar directamente al Sol. El tiempo necesario para producir una lesión depende de diferentes factores, pero una exposición de apenas unos segundos puede ser suficiente.

El peligro aumenta considerablemente cuando se utilizan prismáticos o telescopios sin los filtros apropiados. Estos instrumentos concentran la luz y pueden provocar una lesión grave en una fracción de segundo.

Por tanto, no existe un "vistazo seguro" al eclipse sin protección. Mientras exista exposición directa a la radiación solar, los ojos deben estar protegidos correctamente.

El daño en la retina puede producirse sin sentir dolor

Uno de los principales problemas de las lesiones solares es que la retina no dispone de receptores del dolor. Una persona puede estar dañándose los ojos sin experimentar quemazón, pinchazos ni molestias inmediatas.

Los síntomas pueden aparecer varias horas después de la exposición. Entre las señales de alerta se encuentran la visión borrosa, la aparición de una mancha oscura o un punto ciego en el centro de la visión y la percepción de líneas rectas como si estuvieran torcidas.

También pueden aparecer sensibilidad a la luz, dolor de cabeza o alteraciones en la percepción de los colores. Si estos síntomas surgen después de haber mirado directamente al Sol o al eclipse, García Layana recomienda consultar con oftalmología.

El eclipse no hace que la radiación solar sea diferente

El Sol no emite una radiación especial por encontrarse parcialmente oculto durante un eclipse. Mirar directamente al sol sin protección es peligroso tanto durante un eclipse como cualquier otro día.

El problema es que el fenómeno reduce el deslumbramiento y puede provocar que una persona mantenga la mirada durante más tiempo. La propia curiosidad por observar cómo avanza el eclipse aumenta así el riesgo de exposición.

La disminución de la luminosidad ambiental tampoco debe interpretarse como una señal de que resulte seguro mirar hacia el Sol. La protección continúa siendo necesaria mientras cualquier parte del disco solar permanezca visible.

Las gafas de sol no sirven para mirar el eclipse

Las gafas de sol convencionales no proporcionan protección suficiente para observar directamente el sol, independientemente de lo oscuras que sean sus lentes.

Para realizar una observación directa es necesario utilizar filtros solares específicos que cumplan la norma ISO 12312-2. Las gafas destinadas específicamente a la observación solar responden a unos requisitos diferentes a los de unas gafas de sol convencionales.

Por ello, utilizar varias gafas de sol simultáneamente o escoger unas lentes especialmente oscuras no constituye una alternativa segura a los filtros diseñados específicamente para la observación solar.

Radiografías y cristales ahumados tampoco protegen los ojos

Otro método que debe descartarse es utilizar radiografías como filtro para contemplar el eclipse. Aunque estos materiales reduzcan aparentemente el brillo del Sol, no garantizan un filtrado seguro de la radiación.

Lo mismo sucede con los cristales ahumados y otros materiales oscuros improvisados. Superponer varias capas tampoco convierte estos sistemas caseros en una protección adecuada.

Las recomendaciones para observar el eclipse desaconsejan estos métodos precisamente porque reducir la cantidad de luz visible no significa necesariamente proteger los ojos frente a la radiación solar.

El teléfono móvil no funciona como protección ocular

Utilizar un teléfono para contemplar una retransmisión del eclipse a través de su pantalla es seguro, pero el móvil no debe utilizarse como una barrera para mirar directamente hacia el sol.

Cuando se apunta la cámara hacia el eclipse existe la posibilidad de mirar accidentalmente al sol mientras se intenta encuadrar la imagen. El dispositivo no protege los ojos frente a esa exposición.

Además, si se pretende fotografiar directamente el fenómeno, la cámara debe disponer del filtro solar adecuado. El móvil no sustituye en ningún caso a la protección específica necesaria para los ojos.

Mucho cuidado con prismáticos, telescopios y cámaras

Los prismáticos y telescopios pueden resultar especialmente peligrosos si se utilizan para observar el eclipse sin disponer de un filtro solar específico situado en la parte frontal del instrumento.

Estos dispositivos concentran la luz solar, por lo que pueden producir una lesión grave de manera prácticamente inmediata. El mismo riesgo debe tenerse en cuenta con las cámaras utilizadas para fotografiar directamente el sol.

Las gafas destinadas a observar eclipses tampoco bastan para mirar el sol a través de estos instrumentos. Los dispositivos ópticos necesitan sus propios sistemas de filtrado específicos.

Tampoco es seguro mirar cuando el eclipse está casi completo

Que quede visible únicamente una pequeña parte del Sol no convierte la observación directa en segura. Mientras pueda verse cualquier porción del disco solar es necesario mantener la protección adecuada.

Por tanto, no debe retirarse la protección simplemente porque el eclipse se encuentre muy avanzado o porque la luminosidad ambiental haya disminuido considerablemente.

Para el público general, la recomendación más segura es sencilla: no observar directamente el Sol durante un eclipse sin utilizar la protección homologada correspondiente.

Los niños necesitan una vigilancia especial durante el eclipse

Los menores constituyen un grupo que requiere especial supervisión durante la observación del eclipse. No está establecido con precisión que, ante una exposición idéntica, sus ojos sufran necesariamente un daño mayor que los de los adultos.

El principal riesgo es práctico. Los niños pueden quitarse las gafas de protección por curiosidad, mirar directamente al sol durante unos segundos o no seguir correctamente las instrucciones de utilización.

Por ese motivo, las recomendaciones insisten en que los menores permanezcan estrechamente supervisados durante todo el fenómeno para garantizar que utilizan correctamente la protección ocular.

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