Las barreras de contención se encuentran ya desplegadas en el espigón del Tarajal, en Ceuta, uno de los puntos más sensibles de la frontera con Marruecos. El dispositivo forma parte de las medidas adoptadas para reforzar el control del acceso marítimo después de la entrada masiva de personas registrada en la ciudad autónoma.
El elemento principal es una barrera neumática de 500 metros de longitud, diseñada para crear una línea física de contención en el entorno del espigón. La estructura tiene una altura en superficie de entre 30 y 70 centímetros y una parte sumergida que alcanza hasta un metro de profundidad, con el objetivo de dificultar el paso por el agua y ordenar la intervención de los servicios de seguridad.
Boyas de la Armada y canal para la Guardia Civil
La barrera neumática se combina con una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada, que refuerzan el dispositivo y delimitan el espacio de intervención en el mar. Esta doble estructura busca aumentar la capacidad de contención en una zona donde los intentos de entrada a nado han sido uno de los principales focos de preocupación durante la crisis.
Entre ambas líneas se ha previsto un canal intermedio que permitirá a las embarcaciones de la Guardia Civil operar en todo momento y garantizar la protección de la barrera neumática. Ese pasillo de navegación facilitará la vigilancia, la respuesta rápida ante posibles intentos de cruce y el mantenimiento de la instalación sin bloquear completamente la movilidad de los medios de seguridad.
Refuerzo de la frontera de Ceuta
El despliegue en el Tarajal representa una de las medidas materiales más visibles adoptadas por Interior para reforzar la frontera de Ceuta. La prioridad es impedir nuevas entradas masivas, proteger el espigón y dotar a la Guardia Civil de un sistema de apoyo que permita intervenir con más seguridad en el entorno marítimo.
La instalación de estas barreras se enmarca en la respuesta del Gobierno a una crisis que ha situado la frontera sur en el centro del debate nacional y europeo. Mientras se mantiene el dispositivo policial y diplomático, el refuerzo físico del Tarajal busca reducir la vulnerabilidad de uno de los puntos de acceso más expuestos de la ciudad autónoma.