El cierre inesperado de la academia de oposiciones Innova ha dejado a más de 1.000 alumnos y docentes en una situación de incertidumbre total, sin acceso a clases, sin respuesta de la empresa y sin garantías sobre la devolución de las cantidades abonadas por adelantado.
La academia, con sede en Madrid y presencia online en varias comunidades autónomas, cesó su actividad de forma repentina tras comunicar a través de su campus virtual que se encontraba en una “situación financiera extremadamente delicada” que le impedía continuar con la formación.
Un cierre sin aviso directo y con alumnos en pleno curso
Los afectados denuncian que no recibieron comunicación individual previa al cierre y que se enteraron de la situación a través de un mensaje genérico publicado en la plataforma. Desde entonces, aseguran que la empresa ha dejado de responder a llamadas, correos y mensajes.
Una de las opositoras afectadas calcula que hay más de 1.000 estudiantes perjudicados, muchos de ellos en fases avanzadas de preparación de exámenes oficiales.
Inversión perdida y oposiciones en riesgo
Entre los testimonios recogidos, los alumnos señalan desembolsos de entre 400 y más de 1.700 euros, en algunos casos correspondientes a cursos de larga duración que se extendían hasta 2027.
Muchos estudiantes se encuentran ahora sin temario actualizado, sin clases en directo y sin posibilidad de resolver dudas, a pocas semanas de exámenes clave en procesos selectivos.
Los alumnos describen una situación de frustración, incertidumbre y sensación de abandono. Algunos aseguran haber acudido físicamente a la sede de la academia sin encontrar actividad en el interior. Otros destacan que el cierre ha afectado incluso a personas que se matricularon recientemente, cuando la situación financiera ya podría estar comprometida.
Profesores sin cobrar desde hace meses
El impacto también alcanza al profesorado. Varios docentes denuncian impagos desde principios de año y falta de comunicación por parte de la dirección del centro.
Uno de los formadores asegura que la empresa justificó inicialmente los retrasos alegando problemas derivados de la anterior propiedad, pero que posteriormente dejó de responder por completo.
Tanto alumnos como profesores cuestionan la gestión de la academia y denuncian que siguió aceptando nuevas matrículas en fechas cercanas al cierre. Algunos afectados consideran que, si la empresa conocía su situación financiera, debería haber paralizado las inscripciones, lo que podría agravar las posibles responsabilidades legales.