La Comunidad de Madrid ha prorrogado hasta 2026 las subvenciones dirigidas a reforzar la protección de las explotaciones ganaderas frente a los ataques de lobo ibérico, manteniendo una dotación de 200.000 euros.
Gracias a este programa, los ganaderos situados en las áreas de tránsito habitual de estos cánidos podrán incorporar con antelación distintos sistemas de defensa y equipamientos específicos. La convocatoria, difundida el pasado viernes 24 de abril en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, permanecerá abierta hasta el 11 de mayo a través de la web institucional, y las solicitudes deberán formalizarse por vía telemática.
Podrán optar a estas ayudas los titulares de explotaciones en régimen extensivo de ganado bovino, ovino, caprino y equino ubicadas en las zonas recogidas en las bases, a las que este año se suman los municipios de El Vellón, Colmenar del Arroyo y Navas del Rey, según ha precisado el Ejecutivo autonómico en un comunicado.
Las subvenciones cubrirán la compra y el mantenimiento de perros mastines, la adquisición de collares con GPS para controlar al ganado en las áreas más apartadas, así como la instalación de pastores eléctricos y cercados, tanto fijos como móviles, además de su reparación. Se aceptarán los gastos efectuados entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026.
La concesión se realizará siguiendo un sistema de baremación, hasta agotar el crédito disponible. El apoyo económico por beneficiario y explotación podrá llegar al 100% de los costes subvencionables, con un límite máximo de 4.500 euros.
Estas medidas preventivas, combinadas con un manejo más adecuado de los rebaños, disminuyen la probabilidad de ataques y contribuyen a que la dieta de los lobos se base principalmente en ungulados silvestres. Entre ellos destacan los jabalíes, cuya sobreabundancia genera incidencias en la seguridad vial, daños en cultivos y afecciones a infraestructuras municipales.
Un 38% menos de ataques en la Comunidad de Madrid
En la actualidad se han identificado ocho manadas reproductoras de lobo ibérico en el territorio madrileño, algunas compartidas con comunidades autónomas vecinas, y se ha confirmado la presencia ocasional o estable de ejemplares en otros enclaves, aunque sin constancia de cría ni, por tanto, de su asentamiento.
Se trata de una especie protegida por la Unión Europea, cuya conservación debe compatibilizarse con la ganadería extensiva. Las estadísticas reflejan un descenso de los ataques de cánidos pese al incremento de su población: en 2018 se registraron 398 incidentes, una de las cifras más elevadas, mientras que en 2025, con ocho manadas asentadas, se han contabilizado 245, lo que equivale a un 38,44% menos.
Asimismo, se ha observado una mayor presencia de animales muertos en su dieta. Los técnicos de fauna del Gobierno regional y el Cuerpo de Agentes Forestales llevan a cabo un seguimiento exhaustivo y continuado de los lobos mediante dispositivos GPS, fototrampeo, esperas de observación y el análisis de restos y huellas.
Este control permite localizar a los ejemplares, ampliar el conocimiento sobre su comportamiento y, cuando resulta necesario, alertar a las explotaciones ganaderas cercanas para que puedan activar con antelación las medidas de prevención disponibles.