El Parlamento de Navarra ha acogido este lunes un acto institucional con motivo del XX aniversario de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006 y ratificada por el Estado español el 3 de diciembre de 2007.
Una Convención que, en palabras de Unai Hualde, presidente de la Cámara, “ha marcado las políticas públicas, pero sobre todo la forma de entender la discapacidad”. “Se cumplen 20 años del tránsito a un modelo social con el enfoque de los derechos de las personas con discapacidad, reforzando la consideración de las mismas como sujetos titulares de derechos que los poderes públicos han de garantizar, de manera que el ejercicio de esos derechos sea pleno y efectivo y en igualdad de condiciones respecto al resto de personas”, ha dicho.
Hualde ha rememorado que, “con esa premisa de buscar y garantizar la igualdad”, en la pasada legislatura el Parlamento dio luz verde a la Ley Foral de Atención a las personas con discapacidad en Navarra y garantía de sus derechos, “un hito para Navarra que pone en evidencia, por un lado, la importancia de esa Convención que hoy conmemoramos y, por otro lado, el trabajo de Cermin, de las entidades sociales que hay que recordar hoy también que este año conmemoran sus 25 años”. Tras felicitar a Cermin por su trayectoria “proponiendo, presionando, reclamando y colaborando con las instituciones de Navarra para mejorar los derechos, las condiciones de vida de las personas con discapacidad”, ha avisado de que aún resta un amplio camino para “eliminar o minimizar los obstáculos que todavía limitan el ejercicio de los derechos”. Ha concluido su intervención reclamando “la dignidad y la autonomía de las personas, la igualdad de oportunidades, la accesibilidad para todas las personas, la participación en la sociedad y en las instituciones y el cumplir lo que dicen las convenciones y, por supuesto, las leyes, nuestras leyes”.
A continuación, Mari Luz Sanz, presidenta del Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Navarra (Cermin), ha incidido en que la Convención ha supuesto un “marco de referencia fundamental” que “ha permitido avanzar hacia una sociedad más justa, más inclusiva y más consciente de que la diversidad es un valor que nos enriquece como comunidad”, y ha remarcado que también ha sido una “conquista colectiva” de las personas con discapacidad, de sus familias, del movimiento asociativo y del acompañamiento de las instituciones y del conjunto de la ciudadanía.
Sanz ha insistido en que el día de hoy “no es solo un día de celebración, es también un día de reafirmación”. “Reafirmamos nuestro compromiso con los principios de la convención, reafirmamos el papel de Cermin y reafirmamos, con más fuerza que nunca, un principio esencial: nada sobre las personas con discapacidad sin las personas con discapacidad”, ha comentado. Ha cerrado su intervención subrayando que la inclusión “no es un objetivo lejano, sino una tarea diaria”. “Es una responsabilidad compartida que nos implica a todas y todos”, ha expuesto.
Seguidamente, Cristina Solano (Adacen), Xabier Armendariz (ONCE), Maite Sevilla (Anasaps), Esther Iraizoz (ASDN) y Mikel Ciaurriz (Eunate) han puesto voz al Manifiesto del Día Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, destacando que la Convención de 2006 representó una “auténtica disrupción”, al desplazar los enfoques asistencialistas y reconocer a las personas con discapacidad como titulares de pleno derecho. “La discapacidad dejó de ser invisible para ocupar un lugar central en las políticas públicas y en la conciencia social”, reza el manifiesto.
Desde Cermin se subrayan los avances esenciales vinculados a este instrumento jurídico, entre ellos las reformas legislativas de calado contra la discriminación; la consolidación del principio “nada sobre las personas con discapacidad sin nosotras” en la gobernanza; los hitos en accesibilidad universal (física, tecnológica, comunicativa y cognitiva); el impulso a la educación inclusiva y al empleo como pilares de la autonomía; la apuesta por la desinstitucionalización y el derecho a vivir de forma independiente en la comunidad; y la transformación de la mirada social, desmontando prejuicios sobre la diversidad humana.
Pese a estos progresos, el manifiesto alerta de que la aplicación íntegra de la Convención continúa siendo una asignatura pendiente. “Persisten barreras visibles e invisibles y desigualdades generadas por el estigma que impiden el ejercicio de derechos en igualdad de condiciones”, han señalado los portavoces.
Como cierre, desde el Cermi han reiterado su compromiso “de seguir trabajando para que los principios de la Convención se traduzcan en hechos de la vida cotidiana de todas las personas con discapacidad”. “Porque una sociedad verdaderamente democrática solo lo es cuando garantiza la dignidad, la igualdad y la inclusión de todas las personas. La Convención sigue siendo una guía, una conquista colectiva y una promesa de futuro”.