Los incendios forestales que afectan estos días a diferentes puntos de España han vuelto a situar en el centro de la actualidad una expresión que aparece con frecuencia en los comunicados oficiales: el nivel 2.
Aunque muchos ciudadanos lo identifican con un incendio especialmente grave, este nivel no depende únicamente de las hectáreas quemadas, sino del riesgo que el fuego representa para las personas, las viviendas y las infraestructuras.
La activación del nivel 2 supone un cambio importante en la gestión de la emergencia, ya que obliga a intensificar la coordinación entre administraciones y permite adoptar medidas excepcionales para proteger a la población.
El nivel 2 se activa cuando el incendio amenaza a personas o bienes
El nivel 2 forma parte de los planes especiales de protección civil frente a incendios forestales que aplican las comunidades autónomas.
Su declaración responde a criterios técnicos y se produce cuando la evolución del incendio puede poner en peligro a la población, afectar a viviendas o infraestructuras esenciales o exigir la adopción de medidas extraordinarias de protección civil.
Por ello, un incendio de dimensiones relativamente reducidas puede alcanzar el nivel 2 si avanza hacia una urbanización o un núcleo habitado, mientras que otro con una superficie mucho mayor puede mantenerse en un nivel inferior si no representa un riesgo inmediato para las personas.
La protección de la población pasa a ser la prioridad
Con la activación del nivel 2, la estrategia de la emergencia deja de centrarse exclusivamente en la extinción del fuego y sitúa como objetivo prioritario la protección de las personas.
Los responsables de la emergencia pueden ordenar evacuaciones preventivas, confinamientos, cortes de carreteras o restricciones de acceso a determinadas zonas para garantizar la seguridad de la población. También se refuerza la protección de hospitales, residencias, colegios y otras instalaciones especialmente sensibles.
Estas decisiones se adoptan a partir de la evolución del incendio, las previsiones meteorológicas, la dirección del viento y el riesgo real de que las llamas alcancen zonas habitadas.
Se movilizan más medios para combatir el incendio
La declaración del nivel 2 permite reforzar de forma significativa el dispositivo de extinción.
Además de los bomberos forestales, pueden incorporarse bomberos urbanos, efectivos de Protección Civil, Guardia Civil, policías autonómicas y locales, servicios sanitarios y otros recursos especializados. También es habitual incrementar el número de medios aéreos y terrestres desplegados para contener el avance del fuego.
En función de la evolución del incendio, la comunidad autónoma puede solicitar además el apoyo de recursos estatales, incluida la Unidad Militar de Emergencias (UME), cuando la magnitud del siniestro lo aconseje.
El nivel 2 no significa que el incendio esté fuera de control
Una de las ideas más extendidas es que un incendio declarado en nivel 2 está necesariamente descontrolado. Sin embargo, esta interpretación no siempre es correcta.
La clasificación responde principalmente al riesgo que existe para la población y los bienes, no únicamente a la intensidad del fuego o a la superficie calcinada. En consecuencia, un incendio puede estar evolucionando de forma favorable y mantener el nivel 2 mientras persista el peligro para viviendas o infraestructuras.
Por el contrario, un incendio de grandes dimensiones puede no alcanzar este nivel si se desarrolla en una zona alejada de núcleos habitados y no compromete la seguridad de las personas.
El nivel 2 puede ser el paso previo a la emergencia de interés nacional
Cuando una comunidad autónoma considera que el incendio supera su capacidad de respuesta o requiere una coordinación extraordinaria de medios estatales, puede solicitar la declaración de la emergencia de interés nacional, conocida como nivel 3.
En ese momento, la dirección superior de la emergencia pasa al Ministerio del Interior, que coordina la actuación de los recursos estatales, autonómicos y locales. Es precisamente el escenario que se ha producido con los incendios registrados en la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, donde el Gobierno declaró la emergencia de interés nacional ante la magnitud del operativo y el riesgo existente para la población.
Diferencias entre el nivel 2 y 3
Aunque tanto el nivel 2 como el nivel 3 corresponden a incendios de gran gravedad, la diferencia fundamental no reside en el tamaño del fuego ni en el número de hectáreas afectadas, sino en la autoridad que asume la dirección de la emergencia.
En un nivel 2, la gestión continúa en manos de la comunidad autónoma, que coordina todos los medios de extinción y protección civil desplegados en el territorio, aunque pueda solicitar el apoyo de recursos estatales como la Unidad Militar de Emergencias (UME).
En cambio, cuando se declara el nivel 3 o emergencia de interés nacional, la dirección superior pasa al Ministerio del Interior, que asume la coordinación de todos los medios estatales, autonómicos y locales para garantizar una respuesta unificada. La comunidad autónoma sigue participando activamente en las labores de extinción, pero la gestión de la emergencia deja de depender exclusivamente de ella.