Climatización en el hogar: por qué unas habitaciones acumulan más calor que otras en verano

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La climatización de una vivienda no siempre garantiza la misma temperatura en todas las habitaciones. Durante una ola de calor pueden registrarse diferencias de hasta cuatro grados entre distintas estancias, incluso cuando el aire acondicionado está funcionando. La orientación de las ventanas, la radiación solar, el aislamiento, la humedad, la ventilación o el uso de electrodomésticos hacen que unas habitaciones acumulen mucho más calor que otras.

Así lo recoge un análisis elaborado por la empresa especializada en climatización Haier HVAC, que explica que, mientras el salón puede mantenerse dentro de un rango de confort, dormitorios, cocinas o despachos pueden permanecer durante horas por encima de los 27 o 28 grados. Según sus expertos, conocer cómo se distribuye el calor dentro de la vivienda permite mejorar el confort y hacer un uso más eficiente del sistema de aire acondicionado.

El dormitorio: el calor acumulado durante el día dificulta el descanso

El dormitorio es una de las habitaciones que más acusa los episodios de calor intenso. Durante el día, paredes, techos, suelos, muebles e incluso el colchón almacenan temperatura y la liberan lentamente durante la noche, por lo que la estancia puede seguir resultando calurosa incluso cuando en el exterior ya ha refrescado.

Para reducir ese efecto, la empresa anima a mantener cerradas persianas, cortinas o toldos durante las horas de mayor radiación solar y ventilar únicamente cuando la temperatura exterior sea inferior a la del interior. También comentan que se puede programar el aire acondicionado para que la habitación alcance una temperatura agradable de forma progresiva antes de acostarse, en lugar de seleccionar valores excesivamente bajos.

La cocina: una fuente de calor dentro de la vivienda

La cocina presenta una particularidad respecto al resto de habitaciones: además del calor que entra desde el exterior, también genera temperatura por el funcionamiento del horno, la placa de cocción, el lavavajillas, el frigorífico y otros pequeños electrodomésticos.

Para evitar que ese calor se acumule, el análisis insta a limitar el uso del horno y de la placa durante las horas centrales del día, optar por preparaciones frías o rápidas y utilizar siempre la campana extractora mientras se cocina. Cuando la distribución de la vivienda lo permita, también puede ser útil mantener la cocina separada temporalmente de las zonas climatizadas para impedir que el calor se propague al resto de la casa.

El baño: la humedad aumenta la sensación de bochorno

Aunque no siempre sea la estancia más calurosa, el baño puede resultar especialmente incómodo durante el verano por el aumento de la humedad tras la ducha. Ese vapor dificulta la evaporación del sudor y provoca una sensación de calor húmedo mucho más intensa, especialmente en los baños con poca ventilación.

Los expertos proponen duchas algo más cortas y con agua menos caliente, activar el extractor o abrir la ventana durante y después de cada uso y mantener la ventilación unos minutos adicionales para expulsar la humedad directamente al exterior antes de que se extienda al resto de la vivienda.

El despacho: los equipos electrónicos también elevan la temperatura

Los espacios destinados al teletrabajo concentran varias fuentes de calor. Ordenadores, pantallas, cargadores, sistemas de iluminación y otros dispositivos electrónicos incrementan la temperatura ambiente, un efecto que se acentúa cuando la habitación es pequeña o permanece ocupada durante muchas horas.

Para mejorar la climatización de esta estancia, Haier HVAC indica que es positivo apagar los equipos que no se estén utilizando, evitar que la radiación solar incida directamente sobre la zona de trabajo y favorecer la circulación del aire. El uso de un ventilador también puede ayudar a mejorar la sensación de confort sin necesidad de reducir aún más la temperatura del aire acondicionado.

El salón: una temperatura agradable no significa que toda la casa esté fresca

El salón suele ser la primera estancia en alcanzar una temperatura confortable porque es habitual que el equipo principal de aire acondicionado esté instalado en esa zona. Sin embargo, eso no significa que el resto de la vivienda esté correctamente climatizado.

Los especialistas recomiendan comprobar que ningún mueble, cortina u otro objeto obstaculice la salida del aire y aprovechar, cuando sea posible, la apertura de determinadas puertas para facilitar la circulación hacia otras habitaciones. En viviendas de mayor tamaño, una única unidad puede resultar insuficiente para conseguir una climatización homogénea, por lo que puede ser recomendable recurrir a sistemas multisplit, instalaciones por conductos o soluciones de control por zonas.

Como resume Luis Miguel Martínez, Product Manager de Haier HVAC, antes de reducir la temperatura del termostato conviene analizar qué habitaciones reciben más radiación solar, dónde se concentran las principales fuentes de calor y si el sistema distribuye correctamente el aire.

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