Un frente de aire polar provocará un descenso de las temperaturas tras varios días de calor extremo. El cambio no supone la llegada de un episodio invernal, sino la entrada de una masa de aire más fresca desde el noroeste que romperá la estabilidad atmosférica dominante durante la semana.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene activo el aviso especial por la tercera ola de calor del verano, que afecta especialmente al sureste peninsular, el valle del Guadalquivir, el valle del Ebro, el interior de Mallorca y otras zonas del este y sur de España. El episodio comenzó el martes 21 de julio y, según las previsiones oficiales, se prolongará al menos hasta el jueves.
Cuándo llegará el descenso de las temperaturas
Los modelos meteorológicos apuntan a que el cambio comenzará a notarse desde el viernes con la entrada de aire más fresco por el noroeste de la Península. Ese cambio permitirá una bajada de las temperaturas en numerosas regiones, aunque el ambiente seguirá siendo muy cálido en el sureste y en Baleares durante los primeros días del fin de semana.
El alivio llegará después de varios días con temperaturas que podrían superar los 40 grados en amplias zonas del interior e incluso alcanzar valores próximos a los 44 grados en algunos puntos del sureste peninsular durante el momento álgido del episodio.
Por qué se habla ahora de aire polar
La llegada de este frente de aire polar coincide con un verano marcado por la persistencia de las olas de calor. Meteorólogos consultados por distintos medios atribuyen esta situación al comportamiento del anticiclón de las Azores y a la sucesiva llegada de masas de aire muy cálido procedentes del norte de África, favorecidas por una configuración atmosférica de bloqueo. La entrada de aire más fresco rompería temporalmente esa dinámica.
AEMET insiste en que, mientras dure el episodio, continúan siendo necesarias las medidas de prevención frente al calor extremo, especialmente en las horas centrales del día y entre las personas más vulnerables.