El BCE alerta de que relajar el capital bancario impulsaría más los dividendos que el crédito

El BCE avisa de que relajar el capital bancario debilitaría el crédito en momentos de tensión y se trasladaría sobre todo a más dividendos.

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El Banco Central Europeo (BCE) ha subrayado que unos niveles de capital adecuados son esenciales para que las entidades financieras puedan absorber pérdidas sin cortar el grifo del crédito. A su juicio, reducir estas exigencias mermaría la capacidad de los bancos para sostener la concesión de préstamos en fases de tensión, mientras que favorecería un aumento de las retribuciones al accionista. El organismo ha situado este aviso en un contexto internacional marcado por el conflicto en Oriente Próximo, que complica aún más un escenario geopolítico ya delicado.

“Una menor exigencia de capital pondría en riesgo la resiliencia del sector bancario de la zona del euro”, ha afirmado Claudia Buch, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE en la reunión del Eurogrupo, donde ha defendido que las entidades necesitan estar suficientemente capitalizadas para conceder préstamos a la economía y absorber posibles pérdidas sin interrumpir el flujo de crédito.

De acuerdo con la responsable de supervisión bancaria, una rebaja de los colchones de capital en las entidades del área del euro no se traduciría automáticamente en un mayor volumen de financiación a la economía real. Al contrario, restaría fortaleza a los bancos justo cuando más se necesita que mantengan abierto el flujo de crédito en episodios de estrés financiero.

En esta línea, ha recordado que, en la coyuntura actual, las entidades de la zona euro cuentan con niveles de capital suficientes para seguir prestando, pero la combinación de riesgos elevados, menor apetito por el riesgo y una demanda de crédito debilitada está frenando que la oferta de financiación crezca con más dinamismo.

“En esta situación, la reducción de los requisitos de capital podría simplemente traducirse en mayores dividendos para los accionistas, en lugar de un mayor crédito a empresas y hogares”, ha puntualizado.

Para la alemana, el conflicto en Oriente Próximo agrava un entorno geopolítico ya de por sí complejo con implicaciones para los precios de la energía, la inflación y el crecimiento, mientras que las condiciones financieras se han endurecido, reflejando una caída en los precios de las acciones y un aumento de las primas de riesgo, lo que podría afectar a la inversión, poner a prueba la capacidad de los prestatarios para reembolsar los préstamos y, en última instancia, repercutir en los bancos.

En este contexto, ha advertido de que el riesgo crediticio podría ir en aumento, pese a que la exposición directa de los bancos de la zona euro a los países implicados en la guerra es relativamente limitada. No obstante, la calidad crediticia puede deteriorarse en ramas con un consumo intensivo de energía, como la industria manufacturera y el transporte, y en un escenario adverso, un crecimiento más débil combinado con una inflación más alta dañaría la capacidad de los deudores para atender sus obligaciones, incrementando el volumen de préstamos dudosos en los balances bancarios.

En segundo lugar, Buch considera que el aumento de la tensión geopolítica podría desencadenar fuertes fluctuaciones de precios en todas las clases de activos y provocar episodios de iliquidez en el mercado, advirtiendo de que, en el caso de los bancos que dependen en gran medida de la financiación mayorista, la volatilidad del mercado podría convertirse en una fuente de vulnerabilidad.

“Una mayor incertidumbre puede aumentar el riesgo crediticio de las contrapartes, perturbar el funcionamiento del mercado y endurecer las condiciones de financiación para los bancos”, ha comentado, añadiendo que las vulnerabilidades en entidades financieras no bancarias y en los mercados de crédito privados interconectados con los bancos “podrían amplificar aún más estos riesgos”.

Asimismo, los conflictos modernos tienen una dimensión cibernética que convierte a las infraestructuras financieras críticas y a las instituciones individuales en objetivos potenciales, por lo que la resiliencia operativa es crucial para la solidez de los bancos de la zona euro.

A este respecto, Buch considera que los rápidos avances en la identificación de vulnerabilidades y las capacidades de ataque basadas en IA pueden aumentar la probabilidad de ciberataques exitosos.