La inflación interanual en la zona euro se elevó en abril hasta el 3%, lo que implica un avance de cuatro décimas frente a marzo y supone el incremento más intenso del coste de la vida en el bloque desde septiembre de 2023. Este repunte se produce en un contexto marcado por el impacto de la guerra en Irán sobre los precios de la energía, según la segunda estimación difundida por Eurostat.
En el conjunto de la Unión Europea, la inflación interanual alcanzó en abril el 3,2%, también cuatro décimas por encima del 2,8% registrado en marzo.
Entre los Veintisiete, las tasas anuales de inflación más reducidas se observaron en Suecia (0,5%), Dinamarca (1,2%) y la República Checa (2,1%), mientras que los mayores incrementos interanuales de precios se dieron en Rumanía (9,5%), Bulgaria (6%) y Croacia (5,4%).
En España, la tasa de inflación armonizada se colocó en abril en el 3,5%, una décima por encima del dato de marzo, de modo que el diferencial negativo respecto a la media de la zona euro se situó en medio punto porcentual.
Además, España volvió a anotar la mayor subida interanual de precios entre las principales economías del euro, ya que la inflación se situó en el 2,9% en Alemania, en el 2,8% en Italia y en el 2,5% en Francia.
El aumento de la inflación interanual en la zona euro en abril estuvo impulsado por un encarecimiento del 10,8% interanual de la energía, frente al 5,1% observado en marzo, mientras que los alimentos frescos subieron un 4,6%, cuatro décimas más que el mes precedente.
En ambos componentes, pese a la mayor presión al alza registrada en abril, el incremento fue una décima inferior a la previsión inicial de Eurostat.
Por su parte, los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 0,8% interanual, tres décimas más que en marzo, en tanto que los servicios aumentaron un 3% interanual, por debajo del 3,2% del mes anterior.
Así, si se excluye del cálculo el efecto de la energía, la inflación de la zona euro en abril se situó en el 2,2%, una décima menos que en marzo.
De igual forma, la inflación subyacente, que además de la energía descuenta también los alimentos, el alcohol y el tabaco, se moderó una décima, hasta el 2,2%.