Lufthansa suprime 20.000 vuelos hasta octubre para recortar consumo de combustible

Lufthansa cerrará CityLine y cancelará 20.000 vuelos hasta octubre para recortar un 1% su capacidad y ahorrar combustible ante el fuerte alza del queroseno.

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Aviones de Lufthansa. Andreas Arnold/dpa

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Grupo Lufthansa ha comunicado que el cierre de su aerolínea regional de corto radio Lufthansa CityLine recortará la capacidad global del grupo en torno a un 1% y conllevará la cancelación de 20.000 vuelos. Esta reducción supone dejar de consumir unas 40.000 toneladas métricas de combustible de aviación, un recurso cuyo coste se ha duplicado desde el inicio del conflicto en Irán.

En una nota difundida este jueves, la compañía subraya que las operaciones de Lufthansa CityLine desde Fráncfort y Múnich habían dejado de ser rentables. En paralelo, el grupo reforzará las conexiones ya existentes desde sus bases de Zúrich, Viena y Bruselas.

De momento, Lufthansa ha suprimido 120 vuelos diarios hasta finales de mayo y ha notificado los cambios a los pasajeros afectados. Con la suspensión de las rutas entre Fráncfort y Bydgoszcz y Rzeszów (Polonia), así como Stavanger (Noruega), al menos tres destinos han desaparecido de forma temporal del programa actual.

La compañía está revisando la planificación de rutas para los próximos meses a la luz de esta menor capacidad. El nuevo esquema se hará público a finales de abril o principios de mayo e incluirá ajustes en la oferta de corto radio para toda la temporada de verano.

Lufthansa prevé que el suministro de combustible se mantenga estable durante los meses estivales. Para garantizarlo, está desplegando diversas medidas, entre ellas la adquisición física de combustible para aviones y estrategias de cobertura de precios.

CIERRE DE CITYLINE

La semana pasada, el grupo anunció el cierre de CityLine dentro de un paquete de medidas diseñado para mitigar el impacto del encarecimiento del queroseno, y el sábado retiró de servicio los 27 aviones con los que operaba esta filial.

La compañía ha detallado que estos aparatos, modelos Canadair CRJ, se encuentran cerca del final de su vida útil técnica y presentan unos costes operativos elevados. Los empleados de Lufthansa CityLine han recibido propuestas para continuar su trayectoria profesional dentro del propio grupo.

Este primer paquete contempla un recorte del programa de vuelos en trayectos de corta, media y larga distancia, junto con iniciativas para acelerar la modernización de la flota.

En una segunda fase, Lufthansa retirará seis aviones de largo radio antes de que termine el verano. Los cuatro Airbus A340-600 que aún permanecen en servicio abandonarán la flota en octubre, lo que supondrá el fin definitivo de este modelo en la compañía.

Además, dos Boeing 747-400, cuya retirada total está prevista para el próximo invierno, dejarán de volar a partir de octubre.

La tercera fase, programada para la próxima temporada de invierno, implicará una reducción adicional de la capacidad de la marca principal Lufthansa, ligada a la consolidación del tráfico de corta y media distancia en los seis 'hubs' del grupo. Esto se traducirá en dejar de operar con cinco aviones adicionales.

El grupo justifica este plan asegurando que “generan un efecto de ahorro desproporcionado en los costes de combustible”, ya que adelanta la retirada de aeronaves antiguas y poco eficientes y, al mismo tiempo, disminuye la parte no cubierta de sus necesidades de queroseno.

Según explicó la compañía la semana pasada, actualmente tiene asegurado en torno al 80% de su consumo de combustible, un nivel muy superior a la media del sector, mientras que el resto debe adquirirse a precios de mercado. Con las medidas anunciadas, el objetivo es rebajar ese porcentaje descubierto hasta el 10%.