El 79,7% de los destinos rurales que más están despuntando para este otoño en España se encuentran en municipios de costa, de acuerdo con los datos de reservas e interés recopilados por Airbnb. Estas cifras apuntan a que la demanda turística sigue concentrándose en el litoral más allá de la temporada alta de verano y evidencian, además, un aumento del flujo de viajeros hacia el norte peninsular.
Según el informe de la compañía, 63 de las 79 localidades rurales con mayores subidas en las búsquedas para el último trimestre del año están situadas junto al mar. Entre los municipios que encabezan esta clasificación figuran Isla Cristina (Andalucía), Deltebre y Castelló d'Empúries (Cataluña), Mazarrón (Región de Murcia) y Vinaròs (Comunidad Valenciana).
El estudio de la plataforma constata igualmente un desplazamiento del consumo turístico hacia Asturias y Galicia, impulsado por los viajeros más jóvenes. En particular, la localidad asturiana de Llanes lidera el incremento de búsquedas entre los usuarios de la Gen Z, con un repunte del 111%, y se sitúa también entre los primeros puestos para las familias (+66%) y los 'millennials' (+56%). En el interior de Galicia, Ourense se coloca como la principal elección de este último segmento.
Por tipo de viajero, las familias españolas optan por prolongar el periodo estival manteniendo su preferencia por los enclaves de costa tradicionales del Mediterráneo y el Cantábrico. Entre los destinos más destacados para este perfil figuran Peñíscola y Calpe (Comunidad Valenciana), Deltebre (Cataluña), Llanes (Asturias) y Níjar (Andalucía).
La Generación Z, por su parte, refuerza su inclinación hacia el norte, con tres de sus cinco destinos de mayor crecimiento repartidos entre Asturias y Galicia. Completan este listado Roses (Cataluña), Peñíscola y Vigo.
El director general de Airbnb Marketing Services para España y Portugal, Jaime Rodríguez de Santiago, ha subrayado que la continuidad de la actividad turística en la costa tras los meses de verano, junto con la expansión geográfica hacia el norte, contribuye a desestacionalizar el turismo y a reforzar el impacto económico sobre las pymes y el comercio local de los municipios receptores fuera del pico estival.
Desde la compañía señalan, por último, que esta redistribución del gasto turístico evidencia la consolidación de los viajes fuera de julio y agosto como una alternativa estable. Esta tendencia favorece una mayor capilaridad del impacto económico en las localidades de menor tamaño, alivia la presión sobre los grandes polos turísticos y favorece un modelo de actividad más sostenible durante todo el año.