Turismo a dos velocidades: dónde aumentan y dónde caen las pernoctaciones en España

Los hoteles españoles registraron 44,85 millones de pernoctaciones en julio, apenas un 0,3% más que hace un año, un crecimiento que esconde importantes diferencias entre destinos y tipos de viajeros

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Fachada exterior del hotel Meliá, en la calle Princesa, a 22 de julio de 2026, en Madrid (España). Marta Fernández - Europa Press
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El turismo hotelero español continúa creciendo, pero cada vez resulta más difícil hablar de un único comportamiento para todo el país. Los hoteles contabilizaron 44,85 millones de pernoctaciones en julio de 2026, un 0,33% más que un año antes, mientras la estancia media descendió cerca de un 1%.

Detrás del avance nacional conviven destinos que mantienen una elevada demanda con otros donde las noches de hotel pierden fuerza en plena temporada alta.

Casi 45 millones de pernoctaciones, pero el crecimiento se frena

Las pernoctaciones en establecimientos hoteleros alcanzaron exactamente 44.846.714 en julio, según los datos provisionales publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supone un incremento interanual del 0,33%, por lo que España supera ligeramente el nivel registrado en julio de 2025.

El dato positivo, sin embargo, esconde una clara desaceleración. En julio de 2025 las noches de hotel habían aumentado un 1,8% respecto al mismo mes de 2024, mientras que un año después el avance se limita a tres décimas. El volumen continúa creciendo, pero lo hace a un ritmo considerablemente menor.

La evolución contrasta además con la de los precios. Mientras las pernoctaciones apenas avanzan un 0,3%, el Índice de Precios Hoteleros sube un 5,9% y la facturación media por habitación ocupada aumenta un 6,8%, hasta los 156,92 euros. Los hoteles están ingresando bastante más por habitación aunque el número de noches contratadas prácticamente se estanque.

El mapa turístico español no avanza a la misma velocidad

El resultado nacional no debe trasladarse automáticamente a cada territorio. La Encuesta de Ocupación Hotelera ofrece información desagregada por comunidades autónomas, provincias, zonas y puntos turísticos, y muestra que la demanda hotelera se distribuye de manera muy desigual.

Además, el peso de cada territorio depende en gran medida del origen del viajero. Andalucía, Cataluña y Comunitat Valenciana se encuentran habitualmente entre los grandes destinos de los residentes en España, mientras que las islas y Cataluña concentran una parte muy importante de las noches realizadas por viajeros procedentes del extranjero.

Esto significa que dos destinos pueden presentar evoluciones muy diferentes aun formando parte de un mercado nacional prácticamente estable. Una caída del turismo nacional puede afectar especialmente a determinados territorios mientras otros compensan gracias a la demanda internacional, y viceversa.

Baleares mantiene una enorme presión turística en temporada alta

Baleares continúa siendo uno de los territorios donde la intensidad turística resulta más evidente durante los meses centrales del verano. La comunidad llega a julio después de registrar en junio una ocupación hotelera por plazas del 82,5%, la más elevada de España en aquel mes.

La presión era todavía mayor en determinados puntos turísticos. Alcúdia alcanzó en junio una ocupación del 89,6%, mientras que Llucmajor llegó al 92,1% durante los fines de semana. La zona Palma-Calvià se situó en el 84,8% de ocupación por plazas. Estos datos permiten dimensionar la intensidad de la demanda con la que el archipiélago entró en julio.

Baleares presenta además una fuerte dependencia de los visitantes extranjeros. Esa composición de la demanda hace que su comportamiento pueda diferir sustancialmente del de comunidades donde tienen mucho más peso los viajeros residentes en España.

Andalucía, Cataluña y Comunitat Valenciana dependen más del turista nacional

El turismo de residentes dibuja un mapa diferente. En junio, justo antes del periodo analizado ahora, Andalucía concentró el 22,4% de las pernoctaciones hoteleras realizadas por viajeros residentes en España, seguida de Cataluña, con el 15,4%, y Comunitat Valenciana, con el 13%.

Entre las tres comunidades sumaban más de la mitad de las noches de hotel realizadas por residentes. Por ello, cualquier cambio en el comportamiento vacacional de los españoles tiene una incidencia especialmente importante en estos destinos.

El contraste con Baleares o Canarias resulta relevante. En los archipiélagos, el mercado internacional tiene un peso mucho mayor, mientras buena parte del turismo peninsular depende en mayor medida de la demanda interna. El dato nacional de pernoctaciones termina siendo el resultado de comportamientos turísticos muy diferentes.

La estancia media cae pese al aumento de las noches de hotel

Otro indicador muestra que el crecimiento del turismo hotelero no es uniforme. La estancia media bajó un 0,97% interanual en julio y se situó en 3,40 días por viajero, pese al ligero aumento del número total de pernoctaciones.

Esto significa que el aumento de las noches contratadas no está acompañado de una prolongación de las vacaciones hoteleras. Los establecimientos reciben suficiente demanda para mantener las pernoctaciones ligeramente por encima de las del año pasado, pero cada viajero permanece, de media, algo menos de tiempo.

La evolución resulta especialmente relevante en plena temporada alta. Un destino puede mantener o incluso incrementar el número de visitantes y, al mismo tiempo, registrar un comportamiento menos favorable en las pernoctaciones si los turistas reducen la duración de sus estancias.

Los hoteles ganan más aunque las pernoctaciones apenas crezcan

La diferencia más pronunciada aparece al enfrentar demanda y rentabilidad. Las pernoctaciones aumentan un 0,33%, pero el ADR, que mide la facturación media diaria por habitación ocupada, crece un 6,79% y alcanza los 156,92 euros.

El Índice de Precios Hoteleros ofrece una señal similar: los precios suben un 5,91% respecto a julio de 2025. Por tanto, el crecimiento económico del negocio hotelero durante este verano no puede explicarse únicamente por un aumento del número de noches vendidas.

La fotografía es la de un mercado donde el volumen se encuentra prácticamente estabilizado, pero los ingresos unitarios siguen aumentando con fuerza. Para los establecimientos, esto permite elevar la facturación sin necesitar incrementos equivalentes de las pernoctaciones; para el viajero, supone afrontar precios más altos.

Julio confirma un turismo a dos velocidades

El resultado de julio obliga así a matizar la idea de un verano turístico uniformemente expansivo. España continúa moviéndose en volúmenes extraordinariamente elevados, con casi 45 millones de noches de hotel en un solo mes, pero el crecimiento respecto al año anterior es de apenas tres décimas.

También cambia la fotografía respecto a junio. Entonces las pernoctaciones habían descendido un 0,9% interanual, hasta superar los 38,6 millones. Las realizadas por residentes crecieron un 1,5%, pero las de los viajeros extranjeros retrocedieron un 2%. Julio devuelve el indicador general a terreno positivo, aunque con un avance muy limitado.

Por eso, el dato nacional cuenta solo una parte de la historia. El turismo hotelero español no se mueve como un único mercado: el peso del visitante extranjero, la dependencia del turista nacional, la duración de las estancias y la intensidad de la temporada alta determinan resultados diferentes según el territorio. La cifra de julio confirma que España mantiene un enorme volumen turístico, pero también que ese crecimiento se reparte de manera desigual.