La última Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre, difundida este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), refleja una caída de 68.600 ocupados por cuenta propia frente a los tres meses anteriores, en un escenario marcado por los ajustes estacionales del mercado laboral que también se dejan notar en el empleo total.
En una nota pública, la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (Uatae) ha subrayado que los primeros meses del año acostumbran a concentrar una mayor inestabilidad en el empleo, especialmente en el colectivo autónomo, muy ligado a actividades con fuerte peso estacional como el comercio, la hostelería y diversos servicios.
“El inicio de año suele ser un momento de mayor ajuste para muchos pequeños comercios y actividades por cuenta propia”, por ello, “la EPA vuelve a mostrar esa realidad y nos recuerda la importancia de seguir consolidando mecanismos de protección que permitan dar estabilidad al trabajo autónomo”, ha expuesto su secretaria general, María José Landaburu.
Landaburu ha incidido también en que la EPA presenta una diferencia clave respecto a las cifras de afiliación a la Seguridad Social, ya que, “al tratarse de una encuesta basada en la autopercepción laboral de las personas entrevistadas, permite observar con más claridad fenómenos como el de los falsos autónomos”.
Según detalla Uatae, hay numerosos casos de personas que constan en los registros administrativos como trabajadoras autónomas pero que, al responder en la EPA sobre su situación profesional, se identifican como asalariadas porque su vínculo laboral opera de hecho como tal. Esta particularidad metodológica ayuda a entender la brecha que suele apreciarse entre los afiliados al RETA y los resultados de la EPA sobre empleo por cuenta propia.
Como explica Landaburu, “la EPA no solo mide ocupación, también nos ayuda a entender mejor la calidad real del empleo, porque cuando una persona dada de alta como autónoma se reconoce a sí misma como asalariada, estamos ante una señal clara de precariedad y, muchas veces, de falsos autónomos que siguen existiendo en nuestro mercado laboral”, por lo que ha reivindicado este examen trimestral como herramienta para detectar tensiones específicas en el trabajo autónomo y poder adelantarse con medidas.
En esta línea, ha remarcado que “necesitamos seguir avanzando en protección social, en cotización ajustada a la realidad de las y los autónomos y en la lucha contra el fraude laboral, fortalecer el trabajo autónomo también pasa por garantizar que quien es asalariado tenga derechos de asalariado, y que quien emprende pueda hacerlo con seguridad y estabilidad”.