El hemiciclo del Parlamento de Galicia ha sido este martes el escenario de un pleno infantil enmarcado en la Campaña Mundial por la Educación, en el que alumnado de diversos centros gallegos ha exigido una educación digital “segura, justa y equitativa”.
Dos estudiantes de sexto de Primaria del colegio Inmaculada La Salle de Santiago han abierto la sesión recordando que “No se trata solo de cambiar libros de papel por tablets, sino de mejorar el método”. Han señalado que, pese a que en algunos colegios ya se dispone de ordenadores portátiles, muchas de las plataformas educativas “son de mala calidad, presentan errores o son poco intuitivas”.
Protocolos claros y apoyo técnico en los centros
Ante esta situación, han reclamado a las autoridades educativas “un protocolo claro sobre el uso de las tecnologías” y la presencia de personal técnico e informático en cada ayuntamiento dedicado a los centros escolares. “Pedimos que estos dispositivos tengan una configuración previa para que el profesorado no tenga que perder horas lectivas”, han insistido los alumnos compostelanos, respaldados por el alumnado del CPI Terras de Maside, que ha reiterado sus peticiones por una educación “segura y accesible”.
Tras aludir a la “escasez de alternativas educativas ante las emergencias”, como la pandemia o el apagón del pasado año, han solicitado la elaboración de un plan de actuación que contemple la mejora de la conectividad. Al mismo tiempo, han denunciado la “falta de formación, protección y seguridad en Internet” y han urgido a incrementar la inversión en este ámbito.
Igualdad de acceso y atención a la diversidad
En relación con la brecha en el acceso y el apoyo a la diversidad, el alumnado ourensano ha defendido que se incorporen herramientas que puedan utilizarse “en el día a día y no solo puntualmente”. “Compartimos la opinión de que de una manera responsable la tecnología tiene el poder de mejorar la educación”, han afirmado.
Por su parte, dos alumnas del IES Xoán Montes de Lugo han subrayado que una de las grandes carencias es el conocimiento de la comunidad educativa sobre el manejo de plataformas y dispositivos digitales. Han planteado más formación y un uso responsable de las TIC, además de pedir a las administraciones que regulen su utilización para “asegurarse que su fin sea únicamente educativo”. También han llamado la atención sobre el alumnado con necesidades especiales, al considerar que “no se están aprovechando los posibilidades de la tecnología” para atenderlo adecuadamente.
Desde el colegio Santiago Apóstol de Vigo, dos estudiantes de Secundaria han incidido en que todos los menores “tengan las mismas oportunidades de acceso”, en un contexto en el que “la digitalización de la educación es una realidad”. Han subrayado la “urgencia” de abordar esta cuestión y de escuchar a los más jóvenes, que han planteado dudas sobre el impacto de la Inteligencia Artificial, el rol del profesorado y los fallos técnicos de las plataformas.
Entre las soluciones propuestas, han destacado reforzar la formación docente con nuevas metodologías y recursos, garantizar dispositivos digitales para todo el alumnado en el ámbito educativo y destinar más inversión a mejorar la conectividad.
La digitalización, un derecho y no un lujo
En la parte final del pleno, representantes del Consello Autonómico de Infancia e Adolescencia (CAIA) han respaldado las demandas expuestas, insistiendo en que la digitalización “no es un lujo, es un derecho”. Han advertido de que “El código postal no puede determinar la calidad de nuestra educación ni el acceso a una educación. La brecha digital perpetúa la desigualdad”, avalando así las quejas expresadas por los jóvenes en el Pazo do Hórreo.
Respuesta de los grupos parlamentarios
La sesión ha contado también con la intervención de los grupos políticos. El diputado de Democracia Ourensana, Armando Ojea, ha elogiado las aportaciones del alumnado y ha remarcado la necesidad de diseñar sistemas educativos capaces de mantenerse en situaciones de emergencia como la vivida durante la pandemia.
En nombre del Grupo Socialista, Aitor Bouza ha agradecido el esfuerzo de estudiantes, docentes y familias para llevar estas propuestas a la Cámara gallega y ha ofrecido el apoyo del PSdeG como “aliados” en unas reivindicaciones que considera “justas por una educación de calidad”.
La diputada del BNG, Cristina Fernández, ha vinculado estas demandas con la huelga del profesorado celebrada en la misma jornada, en la que, ha recordado, se reclama “la digitalización de los centros”. Ha asegurado que el BNG hará “todo lo posible” para presentar sugerencias a la futura ley de educación digital e invitado al alumnado a reunirse con su grupo para recoger directamente sus propuestas.
Desde el PPdeG, Carmen Pomar ha destacado que “nunca antes” se había tenido acceso a “tanta información ni a tantas herramientas para aprender”, subrayando la relevancia de “saber usar la tecnología con espíritu crítico”. “La tecnología puede ser una gran herramienta, pero nada sustituye la vocación y el compromiso de los profesores y profesoras”, ha señalado, reivindicando las políticas de la Xunta para que la educación digital en Galicia sea “responsable y centrada en el alumnado”.
Garantizar la educación en situaciones de emergencia
En la sesión han intervenido también la responsable autonómica de Innovación Educativa, Judith Fernández, y el director xeral de Relacións Exteriores e coa UE, Jesús Gamallo, que han detallado las actuaciones de la Xunta para afrontar los retos expuestos, con especial atención a la digitalización y a la necesidad de “garantizar el derecho a la educación en el ámbito de las emergencias”.
La vicepresidenta del Parlamento, Elena Candia, ha cerrado el pleno agradeciendo las aportaciones del alumnado y el trabajo de las entidades organizadoras. Ha recalcado que la tecnología “no puede sustituir el papel de los docentes” y que, aunque “no se puede demonizar”, es imprescindible “aprender a vivir con ella de manera responsable”.