El Ejército israelí ha emitido este sábado nuevas órdenes de evacuación forzosa dirigidas a varias localidades del sur de Líbano situadas al norte del río Litani. Esta zona marcaba hasta el viernes la línea principal de la invasión israelí en territorio libanés, antes de que el primer ministro Benjamin Netanyahu anunciara la ampliación de las operaciones tras varios días de intensificación de los ataques.
El portavoz en árabe de las Fuerzas Armadas israelíes, Avichai Adraee, ha instado a los habitantes de seis pueblos a desplazarse “al norte del río Zahrani”, ubicado unos 15 kilómetros por encima del Litani. Adraee ha justificado este nuevo avance responsabilizando a las milicias de Hezbolá de “romper el alto el fuego”.
La decisión llega tras una nueva oleada de bombardeos nocturnos israelíes que ha dejado al menos tres fallecidos y alrededor de una decena de heridos. Dos de las víctimas, un padre y su hijo, murieron por el impacto de un dron en el barrio de Al Marj, en Ansar; el ataque causó además heridas a siete miembros de su familia, según la agencia oficial libanesa NNA.
En la mañana de este sábado, otro ataque contra una camioneta en la carretera Sharifa-Haboush-Nabatiye ha acabado con la vida de un hombre y ha dejado gravemente herido a otro. Casi al mismo tiempo, un nuevo bombardeo en la vía de acceso al Hospital Gubernamental Nabih Berri ha provocado otros tres heridos, de acuerdo con la misma fuente libanesa.
Un centro comercial de Ansar ha quedado destruido y las localidades de Zabdin y Haruf también han sido alcanzadas por proyectiles disparados por Israel, incrementando los daños materiales en la región.
Hezbolá retoma sus ataques contra Israel
En paralelo, las milicias de Hezbolá han anunciado la reanudación de sus acciones contra Israel desde la pasada madrugada. El grupo chií ha informado de una emboscada contra un contingente de soldados israelíes que trataba de avanzar hacia Ghandouriyeh, en la región de Nabatiye.
La organización armada sostiene que en esta operación, en la que utilizó fuego de artillería y cohetes, logró causar heridas a militares israelíes, que tuvieron que ser evacuados bajo una densa cortina de humo.
Hezbolá ha comunicado además el lanzamiento de varios cohetes contra el norte de Israel, en concreto hacia la ciudad de Kiryat Shmona, la urbe más septentrional del país. Medios israelíes como el diario Yedioth Aharonoth han informado de sirenas nocturnas y de la activación del sistema de defensa antimisiles, que habría interceptado algunos proyectiles, sin constancia por ahora de víctimas.
El viernes ya perdieron la vida otras once personas, entre ellas dos menores, en dos ataques israelíes contra el sur de Líbano, pese al alto el fuego acordado en abril y después de que el primer ministro israelí reiterara el martes que sus fuerzas estaban intensificando sus operaciones en el país vecino.
Netanyahu afirmó ese día que el Ejército israelí está “intensificando” su ofensiva en Líbano, donde más de 3.300 personas han muerto desde principios de marzo como consecuencia de estos ataques, en un contexto en el que siguen en marcha negociaciones con el Gobierno libanés para tratar de cerrar un acuerdo de paz.
La última escalada de gran envergadura comenzó el 2 de marzo, cuando el partido-milicia chií Hezbolá lanzó una andanada de proyectiles contra Israel en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra el país asiático.
Ambas partes habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024, tras trece meses de enfrentamientos vinculados a los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, desde entonces Israel ha mantenido bombardeos frecuentes sobre territorio libanés y la presencia de tropas en diversos puntos, alegando que sus operaciones iban dirigidas contra Hezbolá, mientras Beirut y el propio grupo denunciaban estas acciones.