El ministro del Interior de Austria, Gerhard Karner, ha inaugurado este miércoles una nueva comisaría en la casa donde nació Adolf Hitler, situada en el municipio de Braunau am Inn, muy próximo a la frontera con Alemania, con el objetivo de impedir que el inmueble siga siendo un punto de atracción para simpatizantes neonazis.
“Nuestra Policía representa exactamente lo contrario del simbolismo asociado a este lugar. Nuestra policía defiende la democracia y el estado de derecho, la libertad, la seguridad y la dignidad humana, y sobre todo, su defensa inquebrantable contra todos aquellos que la amenazan, contra cualquier forma de extremismo o totalitarismo”, ha declarado Karner durante la ceremonia.
El gobernador de Alta Austria, Thomas Stelzer, ha afirmado que el edificio pasará a ser un emblema del “imperio de la ley”. “Donde el pasado sirva de advertencia, quienes hoy están al servicio de la comunidad son aquellos que se dedican diariamente a la ley, el orden y la protección de la población”, ha señalado, de acuerdo con un comunicado difundido por el Gobierno austriaco.
La propiedad fue expropiada en 2017 tras una decisión de la Cámara Baja del Parlamento, el Consejo Nacional, y desde entonces figura a nombre de la República de Austria. Dos años después, el entonces ministro del Interior, Wolfgang Peschorn, comunicó que el inmueble se destinaría a uso policial.
Durante décadas, el edificio funcionó como posada y cervecería, con viviendas en las plantas superiores; Hitler pasó parte de su infancia en uno de esos pisos. En 1938, el Partido Nazi se apropió del inmueble, aunque, tras el fin del régimen, la titularidad regresó a su propietario inicial.
En la década de 1970, el lugar también albergó una escuela y posteriormente una entidad de apoyo a personas con discapacidad, pero permanecía desocupado desde 2011. Tras la expropiación estatal, los trabajos de reforma arrancaron en 2023, con un presupuesto cercano a los 20 millones de euros.
El nuevo uso del edificio ha generado un intenso debate público, especialmente entre quienes defendían la creación de un espacio de memoria dedicado a reflexionar sobre la democracia y el antisemitismo. Finalmente, el inmueble acogerá una comisaría con 45 agentes y la jefatura de la Policía del distrito de Braunau am Inn.