El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha rehusado este viernes valorar la filtración de un informe del Pentágono que contempla sanciones para los aliados que se nieguen a colaborar en operaciones impulsadas por Washington, entre ellas la posibilidad de suspender a España como miembro de la Alianza Atlántica. Para esquivar la cuestión, ha insistido en que la Unión Europea y la OTAN son marcos distintos.
“Tenemos la sede en la misma ciudad que la OTAN, pero somos una institución independiente. Cooperamos con la OTAN, pero no discutimos sobre sus asuntos internos”, ha zanjado Costa durante una rueda de prensa al término de la cumbre de líderes de la UE celebrada en Nicosia. Ni la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ni el presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, que comparecían junto a él, han querido intervenir para responder a la pregunta.
En cambio, Costa sí ha optado por destacar la cláusula europea de defensa mutua recogida en el artículo 42.7 del Tratado de la UE, que obliga a los Estados miembro a prestar ayuda a otro socio cuando se vea amenazado por una agresión exterior.
Este instrumento, activado sólo una vez hasta ahora por Francia tras los atentados de 2015, fija en su texto una “obligación firme” --según ha descrito Von der Leyen-- en lo relativo a la respuesta de los países de la UE cuando uno de ellos recurre a dicha cláusula.
No obstante, en las capitales persisten reservas sobre cómo aplicar en la práctica este compromiso y sobre el diseño del plan operativo que concrete de qué manera deben articularse las contribuciones de apoyo. Por ello, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han pedido a la Comisión Europea que elabore en breve una propuesta detallada que defina los pasos a seguir para su implementación.