El ex primer ministro italiano y antiguo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha advertido este jueves durante la ceremonia del Premio Carlomagno en la ciudad alemana de Aquisgrán de que Europa ya no puede confiar en el respaldo de Estados Unidos y que China tampoco constituye una alternativa fiable, por lo que los europeos deben asumir que “por primera vez en generaciones” se encuentran solos.
“El mundo que en otro tiempo ayudó a Europa a generar prosperidad ya no existe. Se ha vuelto más duro, más fragmentado y más mercantilista. Al otro lado del Atlántico, ya no podemos dar por sentado que los guardianes del orden de posguerra sigan comprometidos con preservarlo”, ha afirmado el ex dirigente italiano en un discurso en el que ha instado a aceptar que “por primera vez desde 1949”, Washington puede que “ya no garantice” la seguridad en unas condiciones que “antes dábamos por descontadas”.
Draghi considera que China no puede llenar ese vacío, al tratarse de una potencia que no comparte los valores democráticos europeos y que mantiene su respaldo a la agresión rusa en Ucrania. “China tampoco ofrece una alternativa. Está generando excedentes industriales en una escala que el mundo no puede absorber sin vaciar nuestra propia base productiva. Y está apoyando directamente a nuestro adversario, Rusia”, ha subrayado.
En este contexto de “alianzas cambiantes”, ha reclamado que “toda dependencia estratégica sea ahora reexaminada”. “Por primera vez en generaciones, estamos realmente solos juntos”, ha proclamado, recalcando que Europa se enfrenta a esta nueva coyuntura “con un sistema que no fue concebido para desafíos de esta magnitud”.
El exbanquero central ha recibido el Premio Carlomagno, que distingue la contribución de figuras relevantes al proyecto europeo, en su caso por su labor en favor de la competitividad y el crecimiento de la UE.
Gobernador del Banco de Italia y presidente del Banco Central Europeo entre 2011 y 2019, Draghi encabezó a partir de 2021 un gobierno de unidad nacional en Italia, sustentado en perfiles técnicos y sin la participación directa de los principales partidos políticos, que se mantuvo en el poder hasta el año siguiente.
MERCADO INTERIOR INCOMPLETO
En una reflexión económica, Draghi ha puesto el foco en “las contradicciones del modelo económico europeo”, que ha eliminado barreras comerciales hacia el exterior pero “internamente nunca haber practicado plenamente la apertura”.
“Dejamos incompleto el mercado único, fragmentados los mercados de capitales, insuficientemente conectados los sistemas energéticos y amplias partes de nuestra economía envueltas en capas de regulación”, ha señalado, destacando la “ironía” de que Europa “confió en los mercados para realizar una tarea que la autoridad política común nunca fue plenamente capaz de desempeñar”.
“A esos mercados les negamos la escala continental que necesitaban para tener éxito. El resultado no fue una verdadera economía de mercado, sino una economía asimétrica. Y de esa asimetría derivan muchas de las vulnerabilidades a las que Europa se enfrenta hoy”, ha resumido.
Según ha advertido, esta configuración ha dejado a la UE muy expuesta a la demanda externa. El peso del comercio en el PIB europeo ha pasado del 31% en 1999 al 55% actual, lo que coloca a Europa en desventaja frente a Estados Unidos y China, economías menos dependientes del comercio internacional.
“Nuestra sensibilidad a los cambios en las políticas estadounidenses y chinas no es, por tanto, simplemente una mala suerte impuesta desde fuera. Es el reflejo de nuestro propio fracaso al construir un mercado interno suficientemente profundo”, ha concluido.