Las autoridades del Kurdistán iraquí han desmentido las informaciones difundidas por medios semioficiales de Irán que les atribuyen cooperación con el servicio de Inteligencia exterior israelí, el Mossad. Las acusaciones se han intensificado tras la ejecución esta semana en la República Islámica de dos personas, señaladas por haberse reunido con agentes de la organización israelí en esta región semiautónoma de Irak.
“Dentro de la región del Kurdistán no hay ni cuarteles, ni instalaciones ni centros de entrenamiento afiliados con ningún servicio de Inteligencia extranjero”, ha zanjado el departamento de Exteriores kurdo en un comunicado publicado este viernes en su página web.
En su nota, las autoridades kurdas reclaman a los medios iraníes, y de forma implícita a la agencia Mizan —considerada prácticamente el altavoz de la Judicatura de Irán— que se abstengan de “generar narrativas que puedan crear una tensión innecesaria en la región, en esepcial en un momento cuando hace falta más contención, diálogo y responsabilidad que nunca”, aludiendo al delicado escenario que marca la guerra de Irán.
La región conocida como Gran Kurdistán desempeña un papel clave en la guerra de Irán. Este espacio abarca el Kurdistán iraquí, las áreas kurdas del norte de Siria, el sureste de Turquía y, especialmente, la franja kurda del noroeste iraní, caracterizada por sus estrechos lazos con Washington.
En esta última zona opera una oposición kurda iraní al régimen de Teherán que, tal y como reconoció en su día el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió armamento con el objetivo de distribuirlo entre los manifestantes que salieron a las calles a finales del año pasado para protestar contra el Gobierno iraní.
Por este motivo, las autoridades iraníes sostienen que el Kurdistán iraquí mantiene igualmente fuertes vínculos tanto con Washington como con Tel Aviv.
Pese a la ampliación del alto el fuego acordada a comienzos de esta semana entre Irán y Estados Unidos, el territorio kurdo en Irak sigue expuesto a la amenaza de drones y misiles iraníes. Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, la región ha sufrido 732 ataques de este tipo, que han causado 21 muertos y 99 heridos.