El Ejecutivo francés ha confirmado que la plataforma Parcoursup, convertida en el epicentro de las movilizaciones estudiantiles que sacuden el país desde hace semanas, afrontará una "importante transformación" en 2027 y será sustituida definitivamente en 2028. Así lo ha detallado este lunes el ministro de Educación Superior, Philippe Baptiste.
Baptiste ha subrayado que no es posible acelerar los plazos de la reforma porque el funcionamiento de Parcoursup está estrechamente ligado a la legislación vigente y cualquier modificación exige cambios previos en la ley. "Existen varios parámetros de Parcoursup que solo pueden modificarse si la ley misma evoluciona", ha señalado el ministro, justificando así el calendario anunciado.
En la misma línea, el ministro de Educación, Edouard Geffray, ha querido recalcar el compromiso del Gobierno con las medidas anunciadas. "Ninguna de las decisiones que tomamos son promesas vacías. Todo lo que decimos se cumplirá y se respetará dentro de plazos específicos y con cifras concretas", ha asegurado, en un intento de responder a las dudas de los colectivos estudiantiles.
Parcoursup lleva años en el punto de mira de alumnos y docentes, que denuncian su complejidad y la carga adicional de trabajo que genera para el profesorado. Su revisión profunda figura entre las principales reivindicaciones de los estudiantes, que reclaman una reforma global del sistema de educación secundaria, marcado por aulas masificadas y centros con infraestructuras deterioradas.
Las nuevas medidas se han dado a conocer tras una reunión entre el primer ministro, Sébastien Lecornu, y diversas organizaciones estudiantiles. Además de la reforma de Parcoursup, el Gobierno ha puesto sobre la mesa la creación de 15.000 plazas adicionales en la educación superior para aliviar la superpoblación en los centros, junto con un plan de renovación de infraestructuras valorado en 5.000 millones de euros (1.000 millones destinados a la modernización de universidades hasta 2031 y el resto en forma de préstamos para institutos).
El paquete de medidas se completa con la opción de que las becas estudiantiles queden vinculadas a la evolución de los precios, de modo que "queden indexadas a la inflación".
Las organizaciones de estudiantes han acogido positivamente las propuestas concretas presentadas por el Gobierno para intentar poner fin a semanas de protestas por la reforma de la educación secundaria. No obstante, han insistido en que las movilizaciones deben continuar, al considerar que las medidas aún están en fase de revisión y que, por ahora, no hay garantías sobre su puesta en marcha efectiva ni sobre los plazos de aplicación.