Iotova gana las presidenciales en Bulgaria pero se medirá en una ajustada segunda vuelta con Giurov

Iotova lidera las presidenciales búlgaras sin mayoría absoluta y se enfrentará al prooccidental Giurov en una segunda vuelta marcada por la baja participación.

La actual presidenta de Bulgaria, Iliana Iotova, aparece en un colegio electoral durante las elecciones presidenciales búlgaras de 2026 Ленкин Игорь / Zuma Press / Europa Press

La actual presidenta de Bulgaria, Iliana Iotova, aparece en un colegio electoral durante las elecciones presidenciales búlgaras de 2026 Ленкин Игорь / Zuma Press / Europa Press

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

2 minutos

Más leídas

Elecciones 29N · Encuestas

La media de las encuestas

Media a 25 de octubre de 2026 · 15 institutos

  • PP31,3 %
  • PSOE26,9 %
  • Vox18,8 %
  • Sumar6,4 %
  • Podemos3,1 %
  • ERC2,2 %
010203040ene 2024jul 2024ene 2025jul 2025ene 2026jul 2026

Media del último estudio de cada instituto en 30 días y su evolución semanal desde el 23J. Partidos con al menos un 2 %.

Todas las encuestas

Elecciones generales del 29 de noviembre · Demócrata

La presidenta de Bulgaria, Iliana Iotova, encabeza el recuento de las elecciones presidenciales celebradas este domingo con un 34,8% de los sufragios cuando se ha escrutado en torno al 30,71%, de acuerdo con los datos oficiales disponibles. Este porcentaje la deja lejos de la mayoría absoluta y aboca la contienda a una segunda vuelta frente al aspirante prooccidental Andrei Giurov, que suma un 31,67% de los votos.

Las cifras difundidas por la Comisión Electoral Central (CIK, por sus siglas en búlgaro) sitúan en tercera posición al representante del partido nacionalista y prorruso Renacimiento (Vazrazhdane), Kostadin Kostadinov, con algo más del 13,13% de respaldo, tras una intensa campaña al frente de una fuerza integrada en el mismo grupo político del Parlamento Europeo que la formación de extrema derecha alemana Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán).

El resto de aspirantes han quedado por detrás de la opción “No apoyo a nadie”, que ha concentrado un 4,43% de las papeletas.

La distancia entre Iotova —apoyada por el partido de centroizquierda en el Gobierno, Bulgaria Progresista (PB)— y Giurov, economista de profesión, ha sido sensiblemente inferior a lo anticipado por los sondeos previos, que otorgaban a la actual jefa del Estado, en el cargo desde la renuncia en enero del hoy primer ministro, Rumen Radev, más de un 40% de los votos, frente a algo más de un 28% para su principal contrincante.

Los resultados definitivos se conocerán en un plazo aproximado de 48 horas tras el cierre de los colegios electorales. Si las tendencias se mantienen, ambos se verán las caras de nuevo en una segunda vuelta fijada para el próximo 1 de noviembre.

La incógnita ahora es si Giurov será capaz de sumar más apoyos en esta nueva cita con las urnas y, en tal caso, en qué magnitud. El candidato, de 50 años, cuenta con el respaldo de la oposición liberal-conservadora, favorable a un programa de reformas. Tampoco se sabe aún hacia qué opción se dirigirán en la segunda ronda los votos obtenidos por los aspirantes ya descartados.

Otro de los elementos más llamativos de la jornada electoral ha sido la muy baja participación, que se ha quedado en el 22% de los cerca de 6,5 millones de ciudadanos con derecho a voto para escoger a un jefe de Estado para los próximos cinco años, en unos comicios en los que competían 27 candidatos.

Un presidente con poderes acotados

Aunque el presidente búlgaro es elegido por sufragio directo, sus atribuciones son relativamente reducidas. A diferencia del modelo francés, el jefe del Estado en Bulgaria no tiene la potestad de destituir al primer ministro, si bien ejerce como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Desde Sofía, el presidente puede otorgar o retirar la ciudadanía búlgara. Asimismo, designa, a propuesta del Gobierno, a los embajadores y a los representantes del país ante las organizaciones internacionales.

Dispone, además, de derecho de veto, lo que le permite devolver leyes aprobadas por el Parlamento para una nueva deliberación. Por este motivo, la oposición sostiene que el jefe del Estado y el primer ministro no deberían proceder del mismo bloque político.