La Justicia de Irán ha informado de la ejecución de dos ciudadanos de origen kurdo, sentenciados por colaborar con el servicio de Inteligencia exterior de Israel, el Mossad.
Según la radiotelevisión estatal iraní, IRIB, Yaqoub Karimpour y Nasser Bekerzadeh fueron ajusticiados en la horca “por el delito de cooperación de inteligencia y espionaje a favor del régimen sionista”.
En el caso concreto de Bekerzadeh, las autoridades le atribuyen haber facilitado información “sobre importantes figuras gubernamentales, religiosas y provinciales, así como sobre centros importantes como la región de Natanz”, donde se ubica una instalación nuclear que ha sido blanco de ataques de Israel y Estados Unidos.
Desde el estallido de la guerra el pasado 28 de febrero, los comunicados oficiales sobre ejecuciones en Irán se han incrementado, al igual que las operaciones de la Guardia Revolucionaria iraní contra la población kurda en el oeste del país.
El entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió públicamente que trató de recurrir a grupos de oposición kurdoiraníes para avivar las protestas que estallaron a finales del año pasado contra el Gobierno de Teherán, una crisis que precedió de forma inmediata al conflicto actual.