El Citroën 2CV puede volver a la vida. Uno de los coches más populares de la historia europea prepara su regreso en clave eléctrica, barata y urbana, con la ambición de recuperar una idea que parecía perdida en el mercado actual: un coche sencillo, práctico y realmente accesible.
Según adelantó Auto Express, Citroën trabaja en un nuevo proyecto inspirado en el 2CV con un precio objetivo inferior a los 15.000 euros y una posible presentación conceptual en el Salón del Automóvil de París de 2026.
El movimiento no llega por casualidad. La industria europea vive una carrera por recuperar el coche pequeño y asequible, justo cuando modelos como el Renault 5 E-Tech eléctrico han demostrado que la nostalgia puede vender si se combina con diseño, precio razonable y tecnología eléctrica.
Renault anunció en diciembre de 2025 que ya había fabricado 100.000 unidades del Renault 5 eléctrico en Douai en apenas 15 meses, y en 2026 ha seguido destacando el modelo como uno de los motores de su crecimiento eléctrico en Europa.
Citroën quiere recuperar el espíritu del 2CV
El nuevo proyecto no sería una simple reedición estética del 2CV original. La idea de Citroën pasa por reinterpretar su filosofía: un coche pequeño, ligero, económico y útil para el día a día. Xavier Chardon, consejero delegado de Citroën desde junio de 2025, ha dado luz verde al desarrollo de un urbano eléctrico inspirado en el icono francés, según Auto Express.
La clave está en el posicionamiento. Citroën no necesita otro eléctrico caro ni otro SUV compacto más. Lo que busca es ocupar la parte baja de la gama con un coche que se sitúe entre el Citroën Ami, que técnicamente es un cuadriciclo eléctrico, y el Citroën ë-C3, que ya funciona como acceso a la gama eléctrica convencional de la marca.
Ahí encaja el nuevo 2CV: un coche de ciudad, de precio agresivo, fabricado en Europa y pensado para compradores que quieren un eléctrico sencillo sin pagar tarifas de coche premium.
Un precio por debajo de 15.000 euros
El gran gancho del futuro Citroën 2CV está en el precio. Auto Express sitúa el objetivo por debajo de los 15.000 euros, una cifra muy potente en un mercado en el que muchos eléctricos urbanos se han ido por encima de los 20.000 euros.
Ese precio lo colocaría como rival directo de los eléctricos pequeños que Europa quiere impulsar para competir contra los fabricantes chinos y recuperar el coche popular. No sería un eléctrico de grandes prestaciones ni de largas autonomías, sino un modelo pensado para trayectos diarios, ciudad, periferia y uso práctico.
La fórmula recuerda al 2CV original: no ganar por potencia, lujo o tecnología deslumbrante, sino por utilidad, bajo coste y personalidad. Justo lo que hizo del 2CV un mito.
El éxito del Renault 5 cambia el tablero
El regreso del Citroën 2CV se entiende mejor mirando al Renault 5. Renault ha demostrado que un coche eléctrico pequeño puede funcionar si se apoya en una marca reconocible, diseño emocional y precio competitivo. El Renault 5 E-Tech empezó su producción en 2024 y alcanzó las 100.000 unidades fabricadas en la planta francesa de Douai en solo 15 meses.
La propia Renault ha señalado en sus resultados del primer trimestre de 2026 que el Renault 5 E-Tech eléctrico sigue impulsando sus ventas de vehículos eléctricos en Europa y lo presenta como líder B-EV en la mayoría de mercados europeos.
Ese dato importa porque valida una tesis: los europeos sí quieren eléctricos pequeños, pero no necesariamente coches anónimos. Quieren modelos con identidad. Renault ha usado el 5; Fiat explotó el 500; Volkswagen prepara nuevos urbanos eléctricos; y Citroën tiene en el 2CV una de las marcas emocionales más potentes de su historia.
Qué se sabe del nuevo Citroën 2CV
Lo que se conoce por ahora apunta a un coche 100% eléctrico, de tamaño reducido, precio bajo y diseño inspirado en el espíritu del 2CV. No hay todavía ficha técnica oficial cerrada, ni autonomía confirmada, ni nombre comercial definitivo.
Por eso, lo prudente es hablar de un proyecto inspirado en el 2CV, no de un modelo de producción ya anunciado con todos sus detalles.
La presentación podría producirse en forma de concept car en el Salón del Automóvil de París de octubre de 2026. Ese escenario tendría todo el sentido: París fue también el lugar donde el 2CV original se presentó al público en 1948, y Citroën podría usar esa carga simbólica para enseñar cómo quiere reinterpretar su coche más popular.
La marca jugaría así una carta doble: nostalgia para atraer atención y precio para convertir esa atención en mercado real.
Por qué el 2CV sigue siendo un mito
El Citroën 2CV no fue un coche cualquiera. Citroën recuerda que el modelo nació del proyecto TPV, siglas de Toute Petite Voiture, una idea desarrollada desde 1936 con un objetivo claro: crear un automóvil versátil, económico y accesible. Entre 1949 y 1990 se produjeron 5.114.969 unidades, según la propia marca.
El coche se convirtió en símbolo de movilidad popular en la Europa de posguerra. Era sencillo, ligero, barato de mantener y capaz de moverse por caminos complicados. Su fama no se construyó sobre el lujo, sino sobre lo contrario: una inteligencia práctica que lo hacía útil para personas que necesitaban movilidad real, no estatus.
Ese es precisamente el filón que Citroën puede recuperar ahora. En plena transición eléctrica, muchos compradores no piden pantallas gigantes ni aceleraciones absurdas. Piden coches asequibles, honestos y fáciles de usar. El 2CV, si vuelve bien reinterpretado, puede hablar exactamente ese idioma.