Irán reclama reformas profundas en la ONU ante la inestabilidad global

Irán exige cambios profundos en la ONU y denuncia la ineficacia del Consejo de Seguridad ante los ataques de EEUU e Israel contra su territorio.

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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, durante una visita oficial en Rusia en abril en 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Gavriil Grigorov

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, durante una visita oficial en Rusia en abril en 2026 (archivo) Europa Press/Contacto/Gavriil Grigorov

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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha reclamado este viernes la puesta en marcha de “reformas fundamentales” en Naciones Unidas y en otros organismos de gobernanza mundial ante la actual “inestabilidad estructural” y la “profunda crisis de confianza” que, a su juicio, atraviesa el sistema internacional.

Durante una reunión de ministros de Exteriores de los BRICS celebrada en Nueva Delhi, capital de India, Araqchi ha subrayado que “las estructuras que mantienen el orden internacional, diseñadas tras la Segunda Guerra Mundial, no son ya capaces de responder a las realidades del siglo XXI” y ha denunciado que “la brecha entre las potencias emergentes y las estructuras tradicionales de toma de decisiones no solo amenaza la estabilidad global, sino que también ha alimentado una injusticia generalizada en la distribución del poder, la riqueza y las oportunidades de desarrollo”.

En este contexto, ha acusado a determinadas potencias de utilizar los marcos internacionales en su propio beneficio y ha criticado que “lo que se ve hoy en algunas instituciones internacionales no es multilateralismo, sino un intento de mantener el unilateralismo a través de la cobertura del Derecho Internacional”, con prácticas como la “aplicación instrumental de leyes, la aplicación unilateral de sanciones y el desprecio de los derechos y soberanía de los países”, hechos que ha descrito como “signos de una profunda crisis de la gobernanza global”.

Araqchi ha recalcado que “un sistema que delega decisiones vitales para la humanidad a un grupo reducido de países e ignora los intereses de los países en desarrollo ha perdido su legitimidad” y ha advertido de que “este enfoque, basado en el poder absoluto, no solo no garantiza la paz, sino que es la causa fundamental de las tensiones regionales y mundiales”.

El responsable de la diplomacia iraní ha alertado de que “el mundo presencia una vuelta a la era de las guerras interminables, la violencia descarada y el multilateralismo extremo”, al tiempo que ha denunciado que “la aplicación del Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas por agresores poderosos ha quedado reducida a palabras y mentiras para justificar la guerra y la ocupación”.

En su intervención, ha lamentado que “la mayoría de las organizaciones internacionales, especialmente la ONU, se han degradado ante la coacción unilateral, dadas las limitaciones de su poder legislativo”, y ha defendido el papel de agrupaciones como los BRICS para impulsar transformaciones orientadas a “una distribución justa de poder”, y “no solo cambios en el nombre y la composición de los miembros” de estas instituciones.

El ministro ha insistido en que “buscamos un orden en el que la justicia reemplace al poder, la soberanía nacional sea el primer principio, los derechos de todos los seres humanos sean respetados y la diversidad cultural y política sea aceptada”, antes de reiterar que “el actual sistema político tiene que ser revisado”, poniendo el foco en que “el Consejo de Seguridad (de la ONU) es ahora un claro ejemplo de ineficacia y desequilibrio”.

Críticas al Consejo de Seguridad por su respuesta a la ofensiva de EEUU e Israel

En esta línea, Araqchi ha señalado que “un ejemplo claro de la ineficacia” del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es “su silencio ante la guerra agresiva e impuesta por parte de Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán”, en alusión a los ataques registrados desde el 28 de febrero hasta la entrada en vigor del alto el fuego el 8 de abril.

Según ha denunciado, “en esta guerra, mujeres y niños fueron atacados de forma sistemática y deliberada. Estas acciones son una flagrante violación de las cuatro convenciones de Ginebra y un ejemplo claro de crímenes de guerra y contra la humanidad”, antes de recalcar que “los ataques contra infraestructura vital, incluidas refinerías, complejos petroquímicos, puentes, ferrocarriles, estadios, centros culturales e históricos, líneas energéticas e instalaciones industriales, con una continuación de esta tendencia”.

El ministro ha advertido de las consecuencias de la falta de reacción internacional y ha subrayado que “si permanecemos hoy en silencio ante el sufrimiento del pueblo iraní, el derramamiento injusto de los ciudadanos, el terror de los niños en la escuela en Minab y los ataques contra la infraestructura, o si lo ignoramos a partir de consideraciones políticas, mañana el ciclo de la violencia e inestabilidad podría propagarse a otra parte del mundo”.

Por ello, ha defendido que “defender a Irán es defender un principio universal: que la seguridad de ningún país debe construirse sobre las ruinas de las casas, las escuelas y la infraestructura vital de otra nación”, y ha reclamado una “voz clara y responsable” de la comunidad internacional frente a estas acciones, de acuerdo con la transcripción de su discurso difundida por el propio Araqchi en redes sociales.

Asimismo, ha reclamado coherencia a los Estados y organismos multilaterales, afirmando que “la comunidad internacional debe abandonar el doble rasero y demostrar que la vida de un niño en Minab es tan valiosa como la vida de un niño en cualquier otro lugar del mundo”, y ha abogado por un Consejo de Seguridad de la ONU que “realmente represente a todos los continentes y regiones del mundo” y “cuyo poder sea distribuido de forma responsable y justo, y no solo en interés de unas pocas potencias abusonas y agresivas”.

En su llamamiento final, ha instado a los BRICS a “convertirse en la columna vertebral de un verdadero multilateralismo”. A su juicio, “no debemos trabajar para crear un bloque de confrontación, sino para crear un equilibrio estratégico” y “es momento de pasar de la gestión de crisis a la gestión de estructuras”. Araqchi ha concluido que “necesitamos un orden en el que la paz, fruto de la justicia y la estabilidad, sea resultado de la participación universal”.