La imputación del exdirector del FBI reabre la batalla política en EEUU tras una publicación interpretada como una amenaza contra Trump

El exdirector del FBI niega cualquier intención violenta y defiende que su mensaje era político, mientras el entorno de Trump sostiene que los números publicados aluden a una incitación contra el presidente.

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Archivo - El exdirector del FBI James Comey comparece ante una comisión del Senado de Estados Unidos

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La Administración de Donald Trump ha impulsado una nueva imputación contra el exdirector del FBI James Comey, en el marco de una investigación por una publicación en redes sociales que las autoridades consideran potencialmente amenazante.

El caso se centra en una imagen donde Comey colocó conchas marinas formando la secuencia “86 47”, un mensaje que, según la interpretación de los investigadores, podría tener una lectura simbólica contra el presidente de Estados Unidos.

El significado del mensaje y la polémica interpretación

Las autoridades sostienen que el número “86” puede utilizarse en el argot como sinónimo de “deshacerse de alguien”, mientras que el “47” se asociaría a la actual etapa presidencial de Trump.

La combinación ha sido considerada por sectores del Gobierno como un posible mensaje encubierto de carácter violento, lo que ha motivado la apertura del nuevo procedimiento judicial.

La defensa de Comey: mensaje político, no amenaza

Comey ha rechazado de forma tajante cualquier interpretación violenta de su publicación y ha insistido en que se trataba de un mensaje de carácter político sin intención de incitación.

El exdirector del FBI eliminó la publicación poco después y aseguró que desconocía que pudiera ser interpretada de esa forma. También reiteró su rechazo absoluto a cualquier tipo de violencia política.

El caso se suma a una larga trayectoria de fricciones entre Comey y Donald Trump, especialmente desde su papel en investigaciones sobre la campaña presidencial de 2016 y la posterior interferencia rusa.

Su despido en 2017 marcó un punto de inflexión en la relación entre el FBI y la Casa Blanca, y este nuevo episodio vuelve a situar a ambos en el centro del debate político estadounidense.