La oposición maliense en el exilio reclama un diálogo nacional tras el gran ataque del sábado

La oposición maliense en el exilio exige a la junta militar un diálogo nacional urgente tras el gran ataque tuareg y yihadista del sábado.

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Ceremonia de despliegue de la Fuerza Unificada de la Alianza de Estados del Sahel, a 20 de diciembre de 2025 ASSIMI GOITA / X

Ceremonia de despliegue de la Fuerza Unificada de la Alianza de Estados del Sahel, a 20 de diciembre de 2025 ASSIMI GOITA / X

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La Coalición de Fuerzas por la República (CFR), nuevo bloque opositor a la junta militar de Malí formado en el exilio, ha reclamado a las autoridades castrenses que pongan en marcha un auténtico proceso de diálogo nacional y expliquen con precisión la situación real del país tras el ataque coordinado lanzado en la madrugada del sábado por una alianza tuareg y yihadista contra Bamako y otras localidades malienses.

La CFR, en la que figura el influyente imán Mahmoud Dicko, alerta de que el conjunto del país "corre peligro" y sostiene que la junta militar "debe iniciar un diálogo nacional" tras el revés que supone esta ofensiva para su estrategia de ruptura con las organizaciones panafricanas tradicionales y su acercamiento a Rusia y a las juntas de Níger y Burkina Faso.

"En estos momentos, la situación sigue siendo confusa", ha subrayado la CFR al referirse a los acontecimientos más recientes. En primer lugar, el Movimiento para la Liberación del Azawad (FLA) afirma que su bastión tuareg en Kidal está prácticamente bajo su control. Después, medios internacionales como Jeune Afrique y Radio France Internationale (RFI) han difundido la posible muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara, en un atentado con coche bomba frente a su domicilio en los primeros compases del ataque. La junta militar guarda silencio sobre ambas informaciones.

"La confusión actual no debe ocultar lo esencial: Malí acaba de sufrir una vez más una demostración de las deficiencias de seguridad del régimen militar", ha lamentado la CFR. "Prometió a los malienses seguridad, estabilidad y la restauración del Estado con símbolos como Kidal, y hoy estos símbolos han sido atacados", recuerda la coalición, aludiendo a que el Ejército maliense arrebató la ciudad a los tuaregs en 2023 y que, tras la ofensiva de este fin de semana, todo indica que la ha perdido de nuevo.

Para los opositores, lo sucedido el sábado pone de manifiesto "lo que la propaganda ha intentado ocultar durante demasiado tiempo: el país no es seguro, el Estado no se ha restaurado, y la guerra no se ha ganado, sino que se está extendiendo y está consumiendo a la nación".

La oposición en el exilio insiste en que sus reproches no se dirigen contra las Fuerzas Armadas malienses, sino contra el "régimen militar" encabezado por el presidente de transición y líder del golpe, Assimi Goita, que no se ha pronunciado desde los ataques, y al que achacan "incompetencia, su arrogancia y sus desastrosas decisiones políticas".

"El Ejército maliense merece algo mejor que ser utilizado como escudo para un régimen fallido. Merece un mando republicano, una estrategia seria, recursos reales, respeto por las familias de los soldados y un objetivo claro: proteger a la nación, no prolongar la supervivencia política de un grupo en el poder", sostiene la CFR, que concluye reclamando una transición "civil y republicana".

"Esta transición debe tener un mandato claro: silenciar las armas, proteger a la población, restaurar las libertades civiles, restablecer la autoridad legítima del Estado, reconstruir el ejército dentro de un marco republicano y prepararse para el retorno al orden constitucional", ha remachado la coalición opositora.