La sequía en Somalia provoca unos 62.000 nuevos desplazados internos en lo que va de año, según la OIM

La OIM alerta de que la sequía en Somalia ha forzado ya el desplazamiento interno de unas 62.000 personas y reclama apoyo urgente y sostenido.

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Campamento de desplazados en Baidoa, Somalia (archivo) Europa Press/Contacto/Sally Hayden

Campamento de desplazados en Baidoa, Somalia (archivo) Europa Press/Contacto/Sally Hayden

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Alrededor de 62.000 somalíes se han visto obligados a abandonar sus hogares en los primeros meses del año debido a la grave sequía que azota el país, según ha advertido este viernes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El organismo detalla que la falta de lluvias está detrás del 75% de los nuevos desplazamientos internos, lo que supone un aumento del 22% respecto al año anterior y evidencia el empeoramiento de los impactos de la crisis climática.

"La sequía está forzando a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares, y muchas más podrían verse desplazadas en los próximos meses", ha dicho el jefe de la misión de la OIM en Somalia, Manuel Pereira. "Cuando el agua desaparece, las cosechas se pierden y los medios de subsistencia colapsan, el desplazamiento se convierte en el último recurso", ha manifestado.

El responsable de la misión ha subrayado además que "sin una acción rápida, la sequía seguirá desarraigando comunidades, agravando el hambre y aumentando la vulnerabilidad en toda Somalia, especialmente para los que ya son los más vulnerables". Aunque se prevé que la temporada de lluvias del Gu, entre abril y junio, registre precipitaciones por encima de la media, las proyecciones apuntan a que cerca de 125.000 personas podrían verse desplazadas por la sequía durante el segundo trimestre de 2026.

La OIM ha indicado que los distritos de Baidoa, Dayniile, Kahda y Dinsur se encuentran entre los más golpeados por la falta de agua. En estas áreas, la sequía está disparando los niveles de hambre y ejerciendo una presión creciente sobre una infraestructura ya de por sí muy limitada, tras unas precipitaciones por debajo de lo normal durante la temporada de Deyr de 2025, entre octubre y diciembre, y una temporada seca "inusualmente dura" en 2025.

Según el organismo, "las fuentes de agua se han agotado, las condiciones de pastoreo se han deteriorado y la producción agrícola se ha reducido drásticamente en algunas partes del país, lo que ha obligado a miles de personas a abandonar sus hogares en busca de agua, alimentos y ayuda", al tiempo que prevé que los nuevos desplazamientos en los próximos meses se dirijan principalmente hacia ciudades más grandes y con mejores servicios.

No obstante, la OIM ha alertado de que incluso estos núcleos urbanos no cuentan con la capacidad necesaria para absorber un incremento tan rápido de población, lo que empuja a los recién llegados a instalarse en asentamientos informales sin servicios básicos, mientras los recursos disponibles siguen menguando.

Ante este escenario, el organismo ha pedido un apoyo "urgente y sostenido" para "abordar los crecientes impactos" de la sequía. "Incrementar la asistencia humanitaria para salvar vidas sigue siendo fundamental, junto con una mayor inversión en infraestructura hídrica, resiliencia ante la sequía y medios de subsistencia resilientes al clima que ayuden a las comunidades a resistir futuras crisis", ha zanjado.