El Ejecutivo de Líbano ha actualizado este lunes el balance de víctimas y sitúa en cerca de 2.700 los fallecidos y en más de 8.200 los heridos en el país a raíz de los ataques israelíes registrados durante algo más de dos meses, pese al alto el fuego acordado a comienzos de abril y prorrogado hace algo más de una semana en el marco de las conversaciones entre ambos Estados para intentar frenar los choques con el partido-milicia chií Hezbolá.
Según los datos difundidos por el Ministerio de Sanidad, 2.696 personas han perdido la vida y 8.264 han resultado heridas por los bombardeos del Ejército de Israel sobre territorio libanés desde el 2 de marzo, fecha en la que Hezbolá reaccionó a la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán llevada a cabo días antes y en la que mataron al entonces líder supremo iraní, Alí Jamenei.
El último recuento, recogido por la agencia oficial NNA, detalla además la muerte de 103 trabajadores del ámbito sanitario y otros 238 heridos, así como daños en más de una quincena de centros hospitalarios y el cierre de otros tres, igualmente vinculados a los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Representantes de ambos países pactaron una tregua provisional el 16 de abril, posteriormente prolongada tres semanas más, en un proceso mediado por Estados Unidos que, sin embargo, no ha logrado frenar por completo los choques entre Israel y la formación chií.
Antes de este acuerdo, las partes ya habían establecido un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de enfrentamientos desencadenados por los ataques del 7 de octubre de 2023. No obstante, desde entonces Israel ha mantenido una campaña constante de bombardeos sobre territorio libanés y la presencia de tropas en distintos puntos, alegando operaciones contra Hezbolá, mientras Beirut y el propio grupo chií denuncian estas acciones.